¿Qué Pasa?

EL LADO BUENO

EL LADO BUENO

Dejar de ver la realidad, es una excelente manera para no sufrir. Es la solución exacta para habitar el mundo tal y como lo deseamos, porque los inconvenientes se van dejando tan de lado que hacemos como que no los sentimos.

Amanece nublado e insistimos en verlo todo azul y nos mantenemos convencidos de que las cosas son como las imaginamos y no como un intruso quiere hacernos la ver.

Solo tiene un inconveniente que talvez no es tan pequeño.  Y es que tarde o temprano, la realidad suele querer cobrar réditos a quienes la ignoran y su precio es ponerse ante sus ojos de la manera mas cruda.

Juliana fue una de las que se cegó, tanto, pero tanto, que muchos intentaron abrirle los ojos, pero se negó a ver.

Tenia un matrimonio de 15 años con un hombre al que no conocía.

Se empeñaba en verlo como la compañía ideal para su vida, mientras él hacía de tranquilo en su casa, pero se divertía engañándola hasta con sus mejores amigas.

Juan, su esposo, sabía anestesiar los posibles efectos de sus actitudes. Y por eso –dicen todos- cuando más la engañaba, más regalos y mimos le hacia, dejándola convencida de que cualquier cosa que le dijeran, era mentira, porque nadie como él para estar a su lado.

La engañó mil veces, contando planes que nunca realizaría, dándole una seguridad económica que nunca existió y llenándola de un amor que ya no sentía.

Pero como todo en la vida, las mentiras terminaron cuando Juan, inesperadamente sufrió un accidente en el carro de la buena de Juliana, mientras andaba de paseo con su amante de turno.

Ambos murieron y el romance que todos conocían, menos Juliana, salió a flote con todos sus detalles en el peor momento.

Mientras el cuerpo de Juan, yacia en la caja, el dolor manifestado por algunas amigas de Juliana, no era el común en esos momentos. Parecían destrozadas y en vez de acompañarla a ella, preferían ver aquel rostro lleno de heridas que ya no tenia vida. Juliana quedó desamparada, sin un centavo, porque su esposo le había hecho abandonar el trabajo, con la excusa de que él ganaba lo suficiente para que ella descansara y de que tenían un seguro de vida de los mejores, que finalmente los amparaba.

Lo dejó todo por él, hasta la visión de sus ojos. Creyó en él hasta el último momento, pero ya era hora de comenzar a ver, porque la verdad, estaba ante sus ojos.

El Nacional

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