Muchas madres queremos ser buenas, muuuy buenas, pero tan buenas, que llega el día en que no sabemos si en realidad somos malas.
Reflexiones de mi amiga Melquis, ejemplifican a la perfección esta confusa frase, que tortura la mente de millones de madres en todo el mundo.
Y es que cuando se toman medidas para corregir a nuestros hijos o simplemente se imponen reglas en el hogar, en muchas ocasiones ellos, con poco entendimiento aún de que se hace esto para acostumbrarlos a ir por el camino correcto, se revelan y piensan que esta madre que embroma tanto no es buena.
Es una madre mala. Cuando lo piensan y lo callan, todo está bien para nosotras, pero cuando lo dicen, la frase se queda grabada en nuestras mentes y por espacios de tiempo hasta la creemos y nos sentimos culpables. Pensamos entonces que como lo dijo ese pequeño ser que tanto amamos, en realidad somos malas, en esa labor de madres que queremos cada día hacer mejor.
Mi amiga dice que entendía que ser buena madre era cuidar sus hijos, alimentarlos, amarlos, enseñarles la diferencia entre lo bueno y lo malo, educarlos, protegerlos y orientarlos.
Pero su error estaba en pensar que ellos, pequeños aún, se lo iban a reconocer y agradecer en el momento, cuando en realidad, debía esperar por lo menos 20 años para que lo entendieran.
Sus hijos molestos contra las reglas establecidas daban pataletas y le decían mala.
Ella entendió en ese momento, porque muchas madres ceden a hacer lo que sus hijos quieren. Es que todo se resuelve con dejarlos hacer lo que quieran. Si cediéramos pudiéramos evitarnos muchos momentos difíciles. Nuestras convicciones deben de ser muy fuertes para soportar toda la campaña en contra que nuestros hijos son capaces de montar me cuenta. Aquí queda la interrogante más contestada: ceder para ser buenas o mantenerse firmes para ser malas. Obviamente podría ser que en 20 años, como dice mi amiga, tus hijos te den la respuesta, cuando agradecidos y adultos en cada paso acertado que den, agradezcan tu firmeza. Es asunto de paciencia. Espera espera.
