¿Qué Pasa?

EL LADO BUENO
Interpretando señales

<STRONG>EL LADO BUENO<BR></STRONG>Interpretando señales

Los caminos se le ponían oscuros a veces a la joven Amalia y pasaba con ella lo que a muchos seres humanos, que preocupados por hacer las cosas correctas, sienten mil dudas ante la idea de optar por esto o aquello, por temor a no elegir lo más adecuado para sus vidas.

Varios años sin un trabajo adecuado, hicieron que Amalia pensara que nunca iba a tener estabilidad en este sentido y hasta se sentía conforme con el que tenia en el momento, que no era apto para su capacidad. Y de repente, dos propuestas le quitaban el sueño y se debatía entre si elegir una, la otra, o simplemente seguir en el trabajo que tenía y al cual ya hasta se había adaptado. Fue a uno y otro, se entrevistó en uno y otro. Y en cada uno creyó ver la oportunidad que necesitaba para avanzar en la vida y lograr sus metas.

Fue entonces cuando decidió hacerse amiga de las señales, porque sabía que Dios estaba con ella, pero no era el tipo de “amigo” que la visitaria para decirle lo que debia hacer, pero tampoco era quien le diria con palabras, que se quedara con éste o aquel.  Decidida a descargarse de las dudas, una mañana a las 6, parada en la ventana de su habitación, antes de salir al reto de las calles, pidió a Dios con toda su fe, que la guiara en sus decisiones, que le diera la idea adecuada, por lo menos con una señal que le aportada luz, pues optar equivocadamente, era arriesgar su futuro. Más tranquila salió una segunda cita en uno de los trabajos que le habian propuesto y en el camino, una de las gomas de su vehículo le impidió llegar a tiempo. Cambió la hora para la tarde, pero su pequeño hijo comenzó a calentarse de fiebres y ella, llena de vergüenzas tuvo que llamar nuevamente para cancelar la cita. Al día siguiente, antes de llegar a la cita en la misma empresa, llamó, pero fueron ellos los que le dijeron que no llegara porque el jefe no estaría. Fue en la tarde del mismo día, cuando se comunicó con él y quedó pasmada, cuando éste le lanzó por teléfono las palabras más insultantes que se podia imaginar. Ella entendido de inmediato y sin terminar de escucharlo, cerró el teléfono y dirigió sus deseos a la otra propuesta que habia recibido. Allí se fue y quedó. Los tropiezos habia sido señales mudas, para cambiar su camino. Por suerte ella las habia entendido, porque muchos nadan contra la corriente y como tontos, se muestran cada día mas sordos.

El Nacional

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