Escribo este artículo porque espero que quienes profesamos las ideas de Bernie aprendamos las lecciones del proceso electoral norteamericano, que ha tenido en su candidatura momentos esclarecedores e interesantes.
Bernie, ha perdido las elecciones en los Estados donde hay una gran población negra y nunca dedicó ningún esfuerzo a acercarse a esa comunidad, que vota mayoritariamente, y que por su historial es altamente sensible a las ausencias y presencias de l@s candidat@s, a la expresión física y verbal de su solidaridad.
Creo que Bernie ha pecado de la presunción de los socialistas de viejo cuño: Pensar que los cambios prometidos en la economía provocarán, con su masiva inversión en el bienestar de las minorías, su integración al “Mainstream”, es decir a la sociedad en su totalidad, craso error que hoy le cuesta la presidencia.
La única vez que participé en un encuentro regional sobre Pedagogía, en La Habana, tuve el privilegio de escuchar el más lucido discurso (para mí) del Comandante Fidel castro. Se notaba preocupado por hechos recientes en la isla que demostraban un creciente descontento de la juventud negra con la Revolución y dijo: “Como todo joven revolucionario estaba convencido de que asegurando la educación para todos, comenzando por un masivo programa de alfabetización, luego de escolaridad continuada (toda la población cubana ha alcanzado la educación secundaria), y educación universitaria gratuita, eliminaríamos el racismo. Craso error, sin una acción permanente en el plano cultural que provoque una reflexión sobre los valores de la gente y una revisión de actitudes y conductas el racismo se esconde, se disimula, pero no desaparece.”
Yo ya había notado en las visitas a las escuelas rurales, una repetición de los estereotipos sociales. Por ejemplo, es cierto que las escuelas tenían programas de danza, algo inédito, pero el ballet lo seguían practicando las niñas blancas y las danzas africanas las negras. Le pregunté a la directora de una escuela ¿que pasaría si revertía los roles y luego provocaba una discusión con el profesorado?
Solo así se transforman las actitudes y se combaten las creencias de opresores y oprimidos, de una juventud popular negra que, como la nuestra, está convencida de que educarse no sirve para nada cuando aun los formularios de los puestos de trabajo, exigen “buena presencia”.
Creo que a nuestro Bernie alguien debió regalarle los escritos de Antonio Gramsci, así hubiera entendido lo que Fidel reconoció después de décadas de Revolución: que la educación no es la panacea de la igualdad si no va acompañada de una acción militante de acompañamiento en el campo de los valores, donde también se tomen en cuenta los sentimientos y necesidad presencial de solidaridad de l@s oprimid@s.

