Muchas personas que viven en este país se resisten a aceptar que el mundo cambió, que ésta es una nueva generación que está estrenando un nuevo y desafiante siglo XXI.
Las cosas ya no pueden ser igual que hace cuarenta años, que no se pueden seguir arrastrando y manteniendo las mismas mañas, violaciones, ilegalidades, pactos de silencio, injusticias y complicidades. Ya no es posible.
Inevitablemente esta es una nueva generación que comienza a surgir y no puede ni debe reproducir las malas prácticas, vicios y apañamientos de los actores y sectores que interactuaron en la generación pasada.
Pero ante este cambio que ha experimentado el mundo hay personas y sectores de diferentes ámbitos que se resisten a entender esto, que no quieren aceptar que estamos ante una nueva realidad, con nuevas reglas de juego y quieren permanecer igual.
Por ejemplo, hay una legión de personajes que irrumpe desde hace tiempo en el ejercicio del periodismo sin haberse graduado de licenciado en comunicación social en una universidad de la República Dominicana.
Pero lo más lamentable de todo esto es que la mayoría de esos usurpadores de la profesión de periodistas quieren hacer ver esto como algo normal. Se resisten al cambio porque quieren continuar con sus descaradas prácticas de extorsión y chantaje.
Y yo pienso, me pregunto y digo, ¿cómo puede prevalecer en pleno siglo XXI un comportamiento tan pasivo y hasta cierto punto cómplice de actores que pueden detener esa odiosa mala práctica que ha mantenido patas arriba tan noble profesión?

