Había una vez un pirata malo, que se dedicaba a asaltar a todos los barcos con los que se encontraba.
Este pirata se llamaba Ulises, y su barco,La Centella, era el más grande y veloz de todos los que se habían conocido.
Era tan, pero tan veloz, que el día de Navidad, se cruzó sin querer con el trineo de Papá Noel, y lo atrapó, ya que los renos no pudieron esquivar las velas de La Centella.
El pirata Ulises, sorprendido, le dijo a Papá Noel: ¿Qué haces tú por los mares, que no estás entregando regalos a los niños?.
Y Papá Noel contestó: Es que vengo a entregarte tu regalo
¿Mi regalo?, contestó el pirata Ulises.
Pero cuando terminó su frase, Papá Noel ya se había marchado de nuevo en su rápido trineo de renos.
Al lado del pirata había dejado, una caja envuelta para regalo, que el pirata se dispuso a abrir
Era un sombrero de Papá Noel, con una carta que decía: Estimado pirata Ulises, si aceptas este gorro de Papa Noel, podrás tener un nuevo trabajo, que consiste en ayudar a todos los barcos que te encuentres durante el año, y en Navidad, repartirás juguetes a las zonas de la costa.
Sí, claro, ¿y tú que me das a cambio?, pensó el pirata Ulises.
Y la carta seguía diciendo: A cambio te daré el mejor regalo que nunca podrás recibir: tendrás el agradecimiento de todas las personas a las que ayudas en el mar, y de todos los niños a los que llevas juguetes en Navidad.
El pirata Ulises no se lo pensó dos veces, cambió la decoración de su barco, y empezó con su nuevo trabajo.
Ulises, se dio cuenta que ayudar a la gente es el mejor trabajo que puede existir.
