La situación interna del PRD lucía insalvable a raíz de su última convención, con una Comisión Organizadora proclamando ganadores a la Secretaría General y de Organización del Partido a Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez, mientras Guido Gómez Mazara y Toni Peña Guaba se proclamaron ganadores y alegaron graves irregularidades en el proceso.
La resolución de la JCE suspendió la celebración de la Convención Nacional del Partido hasta tanto se conocieran los recursos de impugnación de la convención iniciados por Guido Gómez Mazara y Toni Peña Guaba. Desde ahí se abrió el diálogo interno.
Es indudable que la JCE le tendió una toalla al perredeísmo, que se dirigía a un derrotero de confrontación que en nada hubiera beneficiado a la organización. Y nosotros ya lo habíamos advertido en un artículo anterior: Que el Presidente del Partido y sus seguidores evitaran hacer víctimas a algunos candidatos, abriendo la brecha para que aumenten sus simpatías y luego pudieran disputarle su liderazgo interno.
Ahora llegó el momento de enfriar la cabeza; de entrar en una franca discusión entre compañeros.
El propio Miguel Vargas ha reiterado que hay que dar oportunidad para que se expresen las simpatías.
Así, cuando todos los alegatos sean atendidos, ya nadie tendrá excusas para continuar con la confrontación, y las autoridades partidarias darán al país una buena lección de democracia interna.
Recordemos que por ahí vienen zumbando las convenciones internas para seleccionar las candidaturas a senadores, diputados, síndicos y regidores, por lo que se hace necesario culminar, liquidar, llevando a feliz término el actual proceso convencional en lo tocante a la elección del Secretario General y del Secretario Nacional de Organización del Partido.
