Opinión

El Presidente debe saberlo

El Presidente debe saberlo

En su esfuerzo por impedir que Horacio Vásquez extendiese su mandato del 1928 al 1930, el entonces vicepresidente Federico Velásquez viajó a Washington para recabar el respaldo del gobierno norteamericano. Regresó con las manos vacías, pues EEUU declinó entrometerse en asuntos internos del país. Creyendo tal vez que la vida no comporta cambios, Álvaro Uribe, que se desvivía por un tercer período  en Colombia, visitó el 29 de junio del 2009 a Barack Obama con la velada intención de recibir su beneplácito.

    Cuando la prensa inquirió la opinión de Obama, con el ceño fruncido y visiblemente incómodo, Uribe escuchó  a Obama: “Dos períodos bastan. Nuestra experiencia en EEUU es que dos períodos funcionan muy bien, y después de 8 anos, usualmente la gente desea un cambio”.

    Pero más aún, explicó que George Washington “no sólo fue nuestro primer presidente, sino que en parte lo que lo hizo grande fue que pudo haberse quedado de por vida en el cargo, pero tomó la decisión de regresar al trabajo civil. Y eso marcó un precedente muy importante para el país”. Pero el caradura de Uribe ignoró la advertencia, y  promovió un referéndum aprobatorio que terminó naufragando.

    Claro, eso no fue  casualidad del destino; después de darse a conocer el fallo de la Corte Constitucional que le cerró el camino a la reelección a Uribe, el Consejero de Seguridad Nacional de EEUU, James Jones, le entregó una carta firmada por Obama en la que le expresaba que “todos los ciudadanos, incluso los presidentes, deben estar sujetos al imperio de la ley…”. Supongo que este hecho histórico no es desconocido por Leonel Fernández, por lo que antes de caer tentado por quienes monseñor Diómedes Espinal definió “becerros pegados de la teta de la vaca”, debería calcular la posición actual de la nación más poderosa del planeta sobre el continuismo, que es muy distinta a la que tenían hace poco menos de un siglo. 

El Nacional

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