El Partido Revolucionario Moderno tiene un gran espacio para crecer de aquí a las dos contiendas comiciales del año entrante, si partimos de que hay una franja importante del electorado que si bien no aprueba a la nueva organización —por falta de ideología, de propuestas y de conexión—, expresa simultáneamente un rechazo rotundo al oficialismo.
Se colige, pues, que en el PRM lo que falta es el diseño de estrategias. Proponerse, dentro del marco de un conjunto reunificar al viejo PRD ahora bajo la sigla de PRM, y dejarle un cascarón vacío a Miguel Vargas, a la doña y a Fiquito. Sólo hay que ver el impacto que ha tenido la llegada al PRM de Tony Peña Guaba y su esposa.
Es tarea prioritaria del PRM sumarse cada semana direcciones municipales y provinciales completas del PRD, una entidad política desnaturalizada, que ya no tiene razón de ser, que el PLD la compró y su discurso se limita a la justificación de la corrupción. Adicionalmente el PRM tiene que trabajar en la formación de una coalición y hablar hasta con Guillermo Moreno, que posiblemente sea el más difícil de todos.
Si el PRM concretiza esos dos propósitos, los dos impactan fuertemente en el electorado, no hay dudas de que en poco tiempo estaría aumentando 15 ó 20 puntos en las encuestas de opinión, lo que no es motivo de borrachera y reincidir en el error de la repartición de cargos y formación de gabinete sin ganar elecciones.
Es de aprobar, de igual manera, la propuesta de la doctora Milagros Ortiz, en el sentido de que el candidato presidencial se escoja por consenso. ¿Para qué acudir a unas primarias que tienen la agravante de que serían arbitradas por una JCE capaz de invertir los resultados e imponer a un candidato que no quiere el PRM, pero mucho menos la población?.
La actividad política se parece bastante al juego de ajedrez. Hay que pensar no sólo en el movimiento de cada ficha, sino también en las que pueda mover el oponente, un oponente que ha utilizado todas las malicias a su alcance, dividiendo, comprando partidos y en estos momentos da un ojo y la mitad del otro para dividir al PRM.

