En momentos en que se perciben serios disgustos nacionales por los elevados índices de criminalidad, corrupción pública e impunidad, entre otros problemas, ninguna organización política opositora, de forma individual, ha capitalizado el descontento. Ni siquiera el Partido Revolucionario Moderno, principal de oposición, exhibe tendencia al crecimiento.
El presidente Danilo Medina, convertido en el nuevo líder del PLD y que en los últimos años contó con altas aprobaciones populares, conforme a estudios de organismos nacionales e internacionales, ha registrado bajas significativas, las cuales se perciben en la población, aunque ningún colectivo partidario puede atribuirse recabar el descontento.
Naturalmente, hay que observar que en las manifestaciones cívicas, en rechazo a la corrupción y a la impunidad, se ha impedido el proselitismo político partidario y tratándose de una misión noble y decente ha motivado el apoyo hasta de personas vinculadas al oficialismo, que dicen enarbolar los principios del profesor Juan Bosch.
Pero independientemente de todo no conozco resultados de encuestas que den porcentajes superiores al 35% que la pasada JCE atribuyó al PRM. Concomitantemente los medios de comunicación han reseñado, de mayo de 2016 a la fecha, la renuncia de varios alcaldes, regidores y diputados. ¿Qué está pasando en el PRM?
El PRM no es una organización democrática y abierta, aspecto que limita una estructura nacional y, por consiguiente, su crecimiento.
Un litoral de su liderazgo teme a que le quiten el partido, lo que revela carácter privado empresarial. Se le añade que es un partido sin estatutos, sin himno y sin ideología, aunque el carácter conservador y clasista adorna a sus dos figuras principales.
Se comenta internamente que el presidente del PRM es un hombre que no da “ni frío ni calor” y que Luis Abinader es un tipo ingrato y de sonrisa fingida. Sin embargo, el mayor obstáculo para el crecimiento del PRM no son Andrés Bautista ni Luis Abinader, se trata de Hipólito Mejía, carismático e inteligente —para hacer chistes y ocurrencias hay que ser inteligente—, pero se le observa como un político obsoleto y desacreditado, que ha dejado sorprendido a todos al anunciar que “buscaría la ñoña” para el 2020.

