Opinión

El programa de Lisandro

El programa de Lisandro

Lisandro Rodríguez, una de las figuras de la intelectualidad dominicana, dirige el escuchado programa radial y por internet, “Psicología y Nuestro Mundo” y acaba de cumplir su trigésimo aniversario de luchas y esfuerzos, pétalos y lirios, en la búsqueda incesante  del aprendizaje y concienciación a gran parte de la ciudadanía.

Como es tradición en su productor, fue celebrada tan histórica ocasión en el Colegio Médico Dominicano el 13 de los corrientes, lamentando no asistir a esta fiesta del reencuentro, fraternidad y emociones, aunque espiritualmente estuve junto a mi queridísimo amigo Lisandro, a quien profeso gratitud, admiración, respeto y alta estima con razones de sublimidad.

El profesor Lisandro, en gesto que aísla las tradiciones en este tenor, tuvo la visión en dedicar esta fecha y celebración a su ilustre madre, doña Felicia Padilla Vda. Rodríguez, actitud gloriosa y conmovedora que motivó respaldo, aplausos y lágrimas de muchos de las distinguidas personalidades que concurrieron desde esta Ciudad, Santiago de los Caballeros y otras, en gesto de solidaridad a compartir abrazos y ternezas con Lisandro, su progenitora, familiares y amigos, al conjuro de las alegrías que fluían cual ramillete de nardos y jazmines, en una noche con cielo azul y blanco en que hasta la luna y las estrellas desde su lejanía, resplandecieron  a la invitada de honor y su adorado hijo.

 Lisandro pronunció una de la mas bella pieza oratoria y dedicatoria, donde fluían de sus labios encendidas frases a una madre, quien escuchaba al hijo, muy regocijada, porque como decía Carmen de Silva: “Es el amor materno un instinto que contiene el adviento de la divinidad”  y el genial Napoleón Bonaparte: “El porvenir de un hijo es obra de su madre.

 Lisandro Rodríguez es Psicólogo clínico y lleva 27 años laborando en el Hospital Musa de San Pedro de Macorís y del equipo de Hogares Crea. Es un erudito con conocimientos y sabiduría sobre cualquier tema, que ha consagrado se vida a la investigación, lectura, al análisis, escribe, participa en peñas y tertulias y uno de los grandes cerebros que asciende por las sendas del merito, el sacrificio y la honestidad porque posee y es dueño de una gran integridad moral, profesional, valores éticos que mantiene incólume en la exitosa senda de sus aconteceres.

Doña Felicia, fue Maestra Rural, en Peñalba, Enriquillo, Municipio de Barahona por 20 años y luego labora con decoro en la Dirección General de Aduanas por 12 años y en el Aeropuerto las Américas seccional Ozama por 8, con capacidad, esmero y  verticalidad irrefutables.

El talento, el sentimiento de la solidaridad y la amistad sincera, sin rasgar sus velos con el tartufismo, sino con la práctica de la verdad, el bien, la pulcritud, el valor de utilidad a los humanos,  a las ciencias que engendra virtud, y una norma del ingenio que posee Lisandro, un arquetipo del verbo alado, preciso y convincente, fluido y su dedicación al libro que al decir el Insigne Rubén Darío, es fuerza, es valor, es poder, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.

Como los sentimientos de amistad sincera suelen abrir las ventanas del alma, porque ella es un valor fundamental de la sociedad, me honra gozar de la amistad del Prof. Lisandro Rodríguez con quien he compartido inquietudes literarias, históricas, sicológicas, sociológicas, vivencias y otras, pues hablar de una amistad valedera, me remito a Francisco Quevedo cuando expresa: “El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que la llamen. Nuestros parabienes a Doña Felicia quien debe sentirse satisfecha y feliz por tan loable y merecido homenaje.

¡Felicidades Profesor Lisandro, amigo del corazón!

El Nacional

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