El ingeniero agrónomo Hipólito Mejía fue declarado ayer candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), al ganar las elecciones internas de esa organización al también aspirante Miguel Vargas Madonado, quien momentos antes de tal proclamación denunció supuestas irregularidades en los comicios y se autodifinió como el triunfador.
La Comisión Organizadora de la convención perredeísta emitió cuatro boletines de manera consecutiva, leídos por su titular, Enmanuel Esquea Guerrero, con el escrutinio del 82 por ciento de los votos emitidos, en los cuales Mejía obtuvo el 53.30 por ciento contra el 46.70 por ciento alcanzado por Vargas Maldonado.
Ante la imposibilidad de que el porcentaje de votos a favor de Mejía pueda ser superado al contabilizar las mesas faltantes (18 por ciento), el presidente de la Comisión lo proclamó candidato presidencial del PRD para las elecciones del 2012, lo que corona la espectacular recuperación electoral que ha experimentado el exmandatario.
Constituye motivo de preocupación la denuncia anticipada del ingeniero Vargas Maldonado, de que 200 mil militantes del Partido de la Liberación (PLD) habrían sufragado el domingo a favor de Mejía, imputación difícil de probar o demostrar, máxime si los delegados de esa candidatura no lograron identificar a ninguno de esos votantes morados al momento de ejercer el voto.
Por el bien de la democracia nacional, se aspira a que el candidato triunfante, la dirección del PRD y el propio Vargas Maldonado eviten males mayores y procuren acuerdos políticos de largo alcance, bajo la premisa de que el que ganó, ganó.
Día de la Mujer
Como cada año, este 8 de marzo se calza un par de tacones para poner de relieve la importancia, ciertamente desconocida aún, y el valor, objetivamente degradado, de las mujeres.
Salvo el mérito en reconocer el papel de mujeres que son símbolos y que recibirán homenajes en actos en clubes, cooperativas y hasta ceremoniales solemnes en ambientes tan distinguidos como el Salón de las Cariátides del Palacio Nacional, no hay nada que celebrar.
Las estadísticas dadas a conocer por el Foro Feminista no dejan espacio a la alegría.
El 23% de los crímenes de sangre afecta a mujeres, ultimadas por las mal llamadas razones pasionales esgrimidas por la visión machista de hombres que no han entendido que ellas tienen derecho a terminar una relación cargada de violencia.
Las mujeres están afectadas por el doble del desempleo en comparación al nivel de los hombres desocupados, en la distancia que establece el 21.9% contra el 9.7%.
El ingreso promedio anual de los hombres casi duplica el de las mujeres (US$8,416 vs. 4,985), haciendo el mismo trabajo.
Agregue los indicativos de mortalidad materna (159/100,000 nacidos vivos), causada por la pésima calidad de la atención hospitalaria, la ilegalidad del aborto, la pobreza que afecta de manera tan desproporcionada a las mujeres, y al alto índice de embarazo de adolescentes, que afecta al 20.6% de este grupo de edad.
¿Qué hay que celebrar?
Lo que sí plantea la fecha es la necesidad de tomar en serio la responsabilidad que tiene el cuerpo social con las mujeres.
