En el continuo caminar en este mundo del arte nos hemos encontrado con todo tipo de gente, los que se creen y no son, los que intentan llegar a ser a través de chismes, del ataque, sean estos artistas o seudos periodistas. Nunca han aportado nada. Nunca han descubierto ni creado figuras importantes en este negocio, pero lo peor es que se creen los pontífices de ese mundo tan complicado, sin saber que no es prediciendo, es construyendo.
Cuando usted no reconoce la labor hecha por otros comienza entonces a perder mucho terreno, camina sin saber las espinas o flores que otros han dejado en su camino y, claro, al no querer ver la flor se clavan las espinas. Y es que hay que saber no pasarse el tiempo mirando y entendiendo que dos líneas en un artículo nos engrandecen. Lo importante en esta carrera es el artista. Dije el artista, no el intento. Al concluir el año 2011 muchos que se pasaron la vida sin hacer nada, sin sembrar pretenden hacerse notar en el último momento para ser reconocidos a la fuerza. Algunos hacen declaraciones agresivas, ofensivas y muchas veces hasta insolente.
Recuerden que lo cortés no quita lo valiente. A través de todas esta cosas otros buscan lo de ellos sea como sea, sin importarles cómo. En el mundo urbano el mejor ejemplo lo está dando Puerto Rico hoy.
Vemos con mucho agrado cómo los que estaban en el Puerto Rico de la década pasada han entendido que las cosas han cambiado y las líricas de sus canciones tienen que cambiar, como lo han hecho El Lápiz, el Poeta, el Secreto y el Batallón.
El primero que entendió esto fue Vakeró. Picó alante y llegó a home.
Algunos están hoy tocando la bola, intentando llegar a primera. No es tarde, todavía pueden correr las bases, el juego no se ha terminado, apenas comienza.
A los protagonistas, a los que predicen en el oráculo de su incapacidad el desastre de otros, le decimos que el que no siembra jamás cosechará. Por lo menos aprendamos de esa vieja lección: el que siembra cosecha.

