Mark Zuckerberg, fundador de Facebook.-
La excusa que ha dado sobre el escándalo de la filtración de datos de usuarios de la red social no ha sido suficiente. El rechazo del Reino Unido a las explicaciones que formuló lo obligan a decisiones más concretas para aplacar el malestar generado por la manipulación de perfiles personales con fines electorales. No le queda de otra.

