Muchos Cronistas de arte y otros que no lo son han escrito de la gravedad del merengue. Claro, como cronistas no analizan la realidad y no abordan ni siquiera superficialmente. El problema no es solo el merengue, sino los merengueros.
Un artista no puede tener ningun tipo de enganche con su mercado cuando este se compone de jovenes que en su gran mayoria, son de 14 a 25 años, en consecuencia no puede haber relevo. Un producto siempre le dice a su creador cuando nesecita renovarse, tú te das cuenta cuando el mercado te lo dice.
No basta remachar el techo viejo, es lógico suponer que lo que se necesita es cambiarlo por completo o si no puede colapsarse encima. Asimismo está el merengue. Me da mucha pena ver a viejas glorias de hoy en pendiente hacia abajo intentando desesperadamente elevar todo un género como si solo de sí dependiera, en vez de retirarse con honor y mirar hacia atras, repetir ese patrón que los llevó a ellos, pero con sangre nueva.
Que les sirva de ejemplo lo de David Ortiz…
Si fuera la salsa no te diria yo, eso es otro género con un mercado que se compone de una edad mucho mayor, pero esto es merengue, aquí tener 40 años ya es demasiado arriesgado. Debe recordarse quién lo subió, en qué momento y de qué forma, pero como buenos ingratos intentaron cambiar la fórmula que por muchos años les dio de comer, el resultado es patético. Cada día más se mueren, tocando solo a una clase que no los valora, no los aplaude con emoción, no los vive, ni siquera hay magia. Ahora están desesperados, porque se sienten como payasos que animan un circo de mal gusto.
El mundo cambió, de hecho lo hace cada 10 años. Los que no han cambiado son ellos, por que son ignorantes. Cuando dos artistas se juntan en una canción, depende mucho el estatus Quo, ya sea por popularidad, en edad o en nicho de mercado.
Cuando eso no pasa al mercado muchas veces le parece ridícula y hasta chistosa la propuesta. No se dieron cuenta de la fuerza actual de las redes sociales, nunca invirtieron nada en ellas y cuando han intentado meterse los urbanos le llevan muchas horas de vuelo. Les pasó la guagua y ellos y no se dieron cuenta por estar hablando bazofia. Se quedaron amiguitos de los cronistas recoge dádivas, locutores muertos de hambre que solo le sacan la sangre. Sin decir que no hacen música popular, ahora hacen música selecta, exclusiva para cierta clase y público en particular.
Por: Cholo Brenes cb47ypico@outlook.com

