El teniente coronel de Venezuela tiene también un plan para ocuparse de la lectura y de los libros. Se trata del Plan Revolucionario de Lectura. Este plan tiene tres objetivos fundamentales.
Primero, consolidar el hombre y la mujer nueva.
Menos mal, las feministas no pueden protestar, esta vez han sido incluidas, nacerá la mujer nueva.
He ahí la diferencia con el fracaso de la creación del hombre nuevo en la Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Segundo, desmontar el imaginario del capitalismo.
¡Vaya, hasta la imaginación queda prohibida!
Tercero, recontextualizar la historia (en este último objetivo no se me ocurre otra cosa que no sea una muy buena mala palabra). El primer bibliocausto se realizó en las bibliotecas públicas de Estado de Miranda con la quema de 62,262 libros y los nuevos libros comienzan a llegar a las bibliotecas. ¿Los títulos? Dos botones: ¿Por qué soy chavista? y El socialismo venezolano y el partido que lo impulsará.
No está de más recordar que el término bibliocausto fue utilizado cuando Hitler acometió una sistemática quema de libros en las bibliotecas públicas y tampoco sobra recordar que uno de los primeros libros prohibidos y desterrados de las bibliotecas cubanas fue 1984 de George Orwel.
Alguien dijo una vez que allí donde queman libros, acaban quemando personas.

