Es menos difícil la tarea de convencer a nuestros dirigentes políticos sobre la importancia de las relaciones diplomáticas con la Republica Popular China que la que ha de acometer un ciudadano chino para obtener la visa dominicana. La comparación no es exagerada. Viene a colación a propósito del manifestado deseo de Rosa Ng para que turistas chinos viajen a nuestro país.
Se trata de un mercado cautivo donde su captación ofrece pocas dificultades. Las vacaciones y el descanso de los trabajadores y ejecutivos son efectivamente manejadas a través de pactos colectivos y planes familiares a cargo del Partido Comunista Chino [PCCh].
Veamos, no obstante, las vicisitudes que tiene que pasar un chino para visitarnos:
1) Viajar a Hong Kong, Estado asociado que les exige visitado. No tenemos representantes en tierras firmes, a menos que haya sido designado recientemente.
2) Si tienen la suerte de toparse con la cónsul dominicano en Hong Kong, deben esperar el visto bueno de la sede central de la Cancillería. Circulan pasmosas especulaciones sobre los costos.
3) Cuando la representante dominicana en Hong se ausenta, los chinos deben ir a Tokío a buscar la visa, dependiendo del humor y voluntad de este representante, quien debe contar con anuencia superior.
4) Luego, el Ministerio de Relaciones Exteriores de este país debe enviar una carta avalando que el visado es auténtico.
5) Emitida y recibida esta carta por la línea aérea, el sello del visado debe ser verificado por un oficial de la Cancillería quien debe subir al avión para que el chino baje a los mostradores de Migración en su compañía.
6) Corren el riesgo de quedar ser devueltos o quedar varados en un lugar si no aparece este inspector o el dichoso oficio de anuencia no llega a tiempo a las oficina centrales y locales de la línea aérea. No importa que el pasaporte haya sido visado.
Ahora, díganme ustedes, ¿puede animarse un turista a viajar a un país que lo exponga a un escrutinio tan ofensivo y tortuoso? Ninguna estrategia funcionará si persisten todas esas dificultades.
