El regulador sanitario de República Dominicana, que es Salud Pública, debe evitar festinar las resoluciones que impliquen cierre temporal o definitivo de clínicas de estéticas.
Una complicación en salud es normal cuando se trata de cirugía de cualquier tipo, aunque reconocemos que a veces, tanto aquí como en Estados Unidos hay casos que pueden ser el resultado de mala práctica médica.
Por eso es que antes de tomar la decisión, el Ministerio de Salud Pública, debe investigar hasta el fondo lo que realmente pasa en el centro contra el que se va ejecutar la medida.
Recientemente el doctor Héctor Cabral director del Centro Internacional de Cirugía Plástica Avanzada (Cipla) uno de los centros afectados por la medida de salud pública, atribuía la medida a una campaña orquestada a través de las redes sociales por otros centros similares que son su competencia.
En Cipla murió una paciente como resultado de un coágulo graso que le llegó a uno de los pulmones, lo que provocó su deceso. De acuerdo a los patólogos, es imposible preveer en una cirugía que eso va a ocurrir.
Pero ocurre que los pacientes fallecidos durante procedimiento de cirugía estética suman tres o cuatro durante las últimas semanas, pero las medidas de Salud Pública afecta sólo a uno de los centros, lo que demuestra una falta de equidad desde ese ministerio.
República Dominicana debe tener cuidado con los ruidos desde el área oficialista en situaciones que podrían afectar uno de los ejes fundamentales de los ingresos de divisas como el turismo, y dentro de él la parte que corresponde a la salud.
Situación igual se ha presentado con el fallecimiento de seis turistas en hoteles dominicanos, una cifra insignificante con relación a lo que ha ocurrido en años anteriores o lo que pasa en otras naciones de la región.
Pero desde el extranjero hubo interés en crear un ruido sobre esto caso con el fin de afectar esa fuente de divisas de República Dominicana.
Uno y otro caso hacen más daños que bien al país y no veo las razones para que desde el sector oficial se haga causa común con ellos.
Proteger el turismo es una responsabilidad de todos los dominicanos, sin importar la bandería política.

