Indiferente ha sido la respuesta de la población al certamen del PLD para escoger a su candidato presidencial y reafirmar o rechazar a sus altos dirigentes. La reacción de una sociedad defraudada suele tardar, pero llega.
Esa es la noticia y no la esperada victoria de Danilo Medina. Pírrica si nos acogemos a los pronósticos de sus organizadores. Esperaban más de dos millones de votantes y los cómputos apenas proyectan menos de 500 mil, por debajo de la cuarta parte de esa cifra. Hay videos de dirigentes peledeistas pagando y repartiendo ron para que ciudadanos no militantes acudieran a votar. Secuelas del montaje reeleccionista en el Centro Olímpico. Craso error ese de creerse sus propias mentiras.
La otra gran noticia del evento fue gran acogida del No o rechazo a la cúpula del PLD, incluyendo a su presidente, Leonel Fernández. Los resultados de las primeras mesas computados fueron alarmantes e inquietantes. Las diligencias en este sentido no se hicieron esperar, por supuesto.
De hecho, la preocupación por el avance del No había sido ventilada, en tono amenazante, días antes de la Convención. Un tema previamente legitimado, fue luego proscrito so pretexto de un vacío de poder. No es lo mismo llamar al Diablo que verlo llegar.
Que casi la mitad de los miembros del PLD esté pidiendo la cabeza del Comité Político debe mover a reflexión. Ya es motivo para que examinen, si no su composición, el comportamiento que observan frente a su partido y el país. También el triunfo del Sí es cuestionable.
Debe sumarse a este ingrediente, de por sí alarmante y sorprendente, la denuncia del precandidato José Tomas Pérez, acerca de la exclusión de sus seguidores en varios puntos del país y en el exterior.
Excluida ha estado la mayoría de los dominicanos del pastel que, con tanta intemperancia, se apuran los peledeísta desde hace casi ocho años. Entonces, ¿por qué no estarlo, ahora, de este proceso?
En fin de cuentas, la convención plebiscitaria ha sido una fiesta morada, del tamaño y color del PLD. Recogiendo están su desmejorada cosecha.
Esta vez, el país le dijo No al gobierno del PLD, a sus dirigentes y aliados. El verdadero plebiscito expresado en la ausencia.
