A pesar que los periodistas que lanzaron periódicos alternativos al margen del poder industrial en el mundo anterior al que vivimos, no perseguían las fortunas, sino ser libres pensadores, sin ataduras de los poderes económicos, terminaron fracasando.
Eduardo Punset en unas de sus conferencias decía que si usted quiere invertir en un negocio que deje dinero, que lo haga en industria eléctrica, ya que la energía es consumida por todo el mundo. El cambio en la industria periodística se acuñó la expresión de que si usted quería perder dinero, que fundara un periódico.
Las personas más felices del mundo son aquellos que logran trabajar en lo que le gusta. Para ellos lo que hacen para ganarse la vida no lo ven como un trabajo. García Márquez, quien repetía que lo mejor del mundo era perder el tiempo, encontró su forma de vida en el periodismo.
Aunque decía que los liberales y los conservadores se diferenciaban, no por las ideas, sino porque unos iban en la mañana y otros en la tarde a la Iglesia, García Márquez terminó asumiendo la ideología que quería cambiar el mundo, convirtiéndose en uno de los mejores amigos de Fidel Castro.
Esas idas nacieron con la juventud, ya que en su tiempo fundó un periódico para librarse de las ataduras. Dado que no habría recursos, el diario se convirtió en el periódico más pequeño del mundo, descrito en su nombre, llamado Comprimido
Pero el intento solo duró de vida una semana. Se cerró con un editorial que rezaba “Comprimido se ha comprimido tanto que dejará de circular”
Pero el periodismo ha terminado muy comprimido con Twitter, ´por lo que tras las elecciones lanzamos el siguiente párrafo en esa plataforma que rezaba “No convirtamos el odio en un nuevo virus. Cuando los pueblos se enojan les tiran piedras a sus líderes, pero son circunstancias históricas que se superan.”.
Rafael Grullón
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