Insisto en que es lamentable que no exista en el país el voto por Ninguno. Para quienes no resisten la tentación de votar, es preferible eso a que tengan que marcar la cara de Hipólito Mejía, la de Danilo medina o la de uno de esos alternativos que no han hecho más que disputarse un protagonismo que solo ellos entienden merecer, porque nadie les ha dicho que ellos representan siquiera a una minoría.
La Junta Central Electoral es un organismo que cada día se revela como vocero de este sistema y particularmente del partido de gobierno. El Partido de la Liberación Dominicana y el presidente Leonel Fernández han hecho maniobras que no tienen precedente en la historia política.
Ahora, para el cierre de campaña, el presidente Leonel Fernández dice todo lo que entiende que le puede dar votos para el año 2016.
Eso de que es preciso ser del PRD o del PLD y de que hay que ir a las urnas para sellar el ascenso al poder de uno o del otro, no es cierto, es la trampa que ha creado este sistema, que hace todo menos reparar en que la gente pobre tiene necesidades y es víctima de abusos.
¿Por qué votar por Leonel Fernández, o en su defecto, por Danilo Medina, que es lo mismo? ¿Por qué votar por Hipólito Mejía, o, en su defecto por otro que llegue levantando los símbolos del PRD? Aunque me dieran muchas razones para hacer algo así, yo no entendería ninguna.
He dicho esto otras veces, y lo repito ahora, cuando oigo a muchos periodistas decir que Miguel Vargas está con Danilo Medina o que Hipólito Mejía debería llamar a Miguel Vargas. Ese no es el problema de este pueblo.
El problema de este pueblo es que no le dan una opción sana, una opción que en realidad tenga compromiso con los que menos tienen.
Los poderosos siguen haciendo maniobras, y no dejarán de hacerlas. ¿Vale la pena ir a votar en estas condiciones?
