Semana

El zorro  y la cigüeña

El zorro  y la cigüeña

Un buen día, de mañanita, el señor Zorro decidió invitar a cenar a su casa a su vecina la cigüeña.

 

El señor Zorro no come demasiado, por regla general, y ese día decidió que no sería una excepción.

 

Así que cocinó un caldito y lo sirvió en un plato de sopa. La pobre Cigüeña, con su largo pico, no pudo probar ni una sola gota, mientras que su anfitrión se la tomó toda de una sola sentada.

 

La Cigüeña estaba tan disgustada de la tacañería de su vecino, que decidió devolverle la invitación.

 

El señor Zorro se presentó a casa de su vecina a la hora acordada.

 

De la cocina salía un aroma que con olerlo alimentaba. La señora Cigüeña había preparado un guiso de carne muy tierna y muy bien sazonada.

 

Pero, para molestar un poquito al zorro, en vez de servirla en un plato, la metió en una botella de cuello largo y estrecho.

El pico de la cigüeña entraba perfectamente por el cuello de la botella, pero el zorro no podía meter su hocico, por lo que tuvo que volverse a su casa con el estómago vacío.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación