Dirigentes empresariales se identificaron con las medidas de austeridad del presidente Danilo Medina y coincidieron en reconocer que el Gobierno no tenía otra salida que no fuera la reforma fiscal para emprender los planes estatales.
Entienden que el presidente Medina tiene planes que buscan beneficiar a toda la nación y eso requiere de dinero, por eso es que la reforma fiscal, aunque sea un trago amargo, es necesaria.
Los empresarios de la región Norte Michel Musa, presidente de la Asociación de Operadores de Turismo Receptivo (Opetur); Julio Almonte, presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Playa Dorada; y Mario Cáceres, respaldaron las declaraciones de José Luis corripio de que la reforma fue la menos malas de las opciones del gobierno.
Respaldaron la promulgación de la ley de reforma fiscal por entender que los recursos que genere serán invertidos por el Gobierno en áreas vitales para el desarrollo, como la educación, la saludad, agricultura y en otras de interés social.
Sin embargo, consideraron importante una aplicación correcta de esa legislación para que no afecte con más cargas impositivas a los sectores de menores ingresos.
En declaraciones por separado, Musa, Almonte y Cáceres coincidieron con la opinión el empresario José Luis (Pepín) Corripio Estrada en que la reforma fiscal fue la mejor salida que encontró el Gobierno para enfrentar la problemática económica que afecta al país.
Precisaron que la ciudadanía debe comprender que se necesita dinero para cubrir los gastos que tiene la administración pública y que la reforma fiscal es la vía de conseguir esos recursos.
Musa dijo creer que el Gobierno usará los fondos que genere la reforma fiscal en las áreas especificadas en el proyecto.
Asimismo, espera que los recursos no sean desviados a otros sectores y que sean bien manejados tal y como lo ha prometido el presidente Medina.
Mientras que Almonte consideró necesaria la reforma para el Gobierno agenciarse recursos para realizar los planes con los que el presidente Medina se comprometió con la población.
Almonte dijo que está de acuerdo con que la reforma fiscal es un trago amargo para todos los sectores del país, pero necesaria porque el Gobierno requiere de recursos para emprender acciones prioritarias para población.
En tanto, el empresario Cáceres dijo que no cree que la reforma fiscal afecte a la ciudadanía en la dimensión en que piensan algunos sectores y aseguró que la medida es pasajera.
No creo que la reforma afecte tanto como dicen, además eso es pasajero; lo que hay es que irse adaptando para impulsar el desarrollo. Eso afectará, pero de manera transitoria, insistió el empresario.
Reconoció que algunas protestas que se han realizado en contra de la reforma es una reacción normal, ya que a nadie le gusta pagar impuesto, pero que se está ante una realidad que se impone y que requiere de mayores sacrificios para la clase económicas más pudientes.

