Con frecuencia suelen preguntarme que cuál es mi entretenimiento favorito, y sin pérdida de tiempo respondo que leer y escribir.
Los libros tienen la virtud y la valorización de hacer crecer a los seres humanos en términos moral, espiritual y cultural. Resulta totalmente imposible el desarrollar un proceso educativo sin la presencia de ellos.
Sólo los dictadores le temen a una buena lectura en libertad. Y como vivimos en democracia, constantemente visito las librerías en búsqueda de novelas, cuentos, poemas, ensayos sobre política, historia, sociología, administración pública, liderazgo, etc.
Confieso que toda lectura me apasiona. Como muestra, me veo en la gratificante situación de diariamente leer los periódicos de circulación nacional y, por supuesto, uno o dos libros al mismo tiempo. Demás está decir que con la lectura también apareció la costumbre de escribir.
A mi padre le debo ese hábito. Puesto que siendo apenas un niño, viviendo en Villa Altagracia, cuando él venía a la ciudad capital adquiría buenos libros que fueron cambiando a medida que yo iba creciendo como ser humano. Empezó llevándome cuentos infantiles, novelitas de vaqueros, los cuentos de Juan Bosch y terminó con “La madre” de Máximo Gorki; luego me hice hombre y desde entonces no he parado ni pararé de leer.
Ahora bien, todos los que somos asiduos devoradores de libros debemos de sentirnos un poco preocupado ante la información de que continúan cerrándose las librerías en la ciudad capital.
¿Qué hacer para que continúe floreciendo el hábito de lectura en los niños? ¿Por qué se están cerrando las librerías? ¿Acaso los dominicanos y las dominicanas no leemos lo suficiente? ¿Cómo podemos lograr las aperturas de nuevas librerías? ¿Será que terminaremos siendo un país que para nada le guste la lectura?
Se hace necesario buscar las respuestas. Pienso que el Ministerio de Cultura debería, si lo considera oportuno, convocar con carácter de urgencia a todos los libreros del país para discutir y analizar a profundidad las causas y consecuencias del cierre de las últimas librerías. Jamás olvidemos que los libros representan una herramienta poderosa para el fomento de la cultura dentro de las sociedades humanas. Manos a la obra.
Oquendo Medina
oquendomedina@hotmail.com

