Porque el próximo 29 hace tres años que se fue al plano de la Verdad, de este mundo al que había llegado con la primavera, marzo será siempre el mes de Magaly Pineda, para quienes la extrañamos en la cotidianidad del reclamo de las mujeres. Desde el pesar de la ausencia y la gratificación de haberla conocido de cerca, nuestro recuerdo.
La conocí en los ochenta, en aquel CIPAF que nos convocaba a planes de largo plazo, para reivindicar la investigación y la acción con un compromiso feminista que promoviera la participación y protagonismo de las mujeres a transformación de la historia. Y nos enseñó teórica y prácticamente a ser feministas.
Y nunca más pudimos separarnos de su mentoría puntual, certera y disponible, porque en desde entonces, el «movimiento», hoy Foro Feminista, lleva e espíritu de Magaly, su creatividad y su visión, que no es poca. Convocaba, motivaba y nos impulsaba, pero con el ejemplo. ¿Quién podía ser indiferente al comentario de una mujer que se adelantaba y daba el primer paso, con tanta firmeza?.
Hoy el Foro Feminista se llama Magaly Pineda, para que no olvidemos nunca que fue inspiración de ella. Y nos congregó impulsándonos hasta el final, nos motivó en la presencia, en el ejemplo y también, en su lucha por la vida durante su enfermedad: solo pedimos ser como ella en todas las batallas, porque no es posible hacer un corte con alguien como ella.
En estos tres años, extrañamos sus envíos permanentes de lecturas interesantes sobre la interminable capacidad de las mujeres en todos los temas, que motivaban para seguir aprendiendo. Sus alertas frente a las circunstancias por la indiferencia del sistema hacia las mujeres, la brecha de género y las violencias aumentando, mientras sobran los discursos manipuladores. Entonces, imaginamos lo que Magaly diría o haría, y seguimos.
Pionera en muchas cosas, nos dio también lecciones de cómo se enfrentan las dolencias y en su enfermedad, admiramos su franqueza, su realismo, su aceptación sin doblegarse y una presencia de ánimo permanente para mantenerse activa, participando, viajando y trabajando, con entereza y como feminista, desde el principio le dijo a su médico que tendría el control de su enfermedad, por lo tanto, que nada le fuera ocultado. Y planificó su propio funeral, como un acto de despegue de mucho amor para todas las personas que la rodearon.
Magaly, es siempre inspiración y “punto de partida” en cualquier duda esencial para muchas de sus compañeras que la seguimos sintiendo con nosotras. ¡Y mucho más en marzo!

