Antes vendieron casabe, pregonaron guandules, tomates, aguacates, por supuesto que víveres y hasta andullo ofrecieron. Las marchantas han sido una realidad que va quedando en la música y la pintura. La de la foto, es un asomo de lo que fue esta figura de la vida dominicana. La diferencia radica en que hoy propaga pantalones, camisas y otras prendas de vestir. Todo en una ponchera, como si fueran frutas. La vida cambia, sin duda.

