En la cultura dominicana la Semana Santa también se vive a través de la gastronomía. En estos días, las habichuelas con dulce es el postre favorito, pero, el pescado se convierte en el plato principal que, año tras año, marca el ritmo de la temporada.
En muchos hogares preparar platos de pescado no es solo una elección, es una costumbre que mezcla gastronomía, cultura y la fe, debido a que surge de la tradición religiosa de la iglesia católica, de evitar comer carne roja como acto de reflexión y sacrificio, durante los días más solemnes de la conmemoración de la pasión y muerte de Jesucristo.
Es una práctica heredada que ha pasado de generación en generación.
“El consumo de pescado en Semana Santa es una herencia de la cultura de la religión católica, en tal virtud, como dominicana es un país con un arraigo católico fuerte, este consumo se mantiene como identidad cultural dominicana, a pesar de ir disminuyendo con el tiempo”, afirma Bolívar Troncoso Morales, presidente de la Fundación Sabores Dominicanos.
Como ocurre con todo proceso de evolución cultural los platillos de pescado de Semana Santa han cambiado con el paso del tiempo.
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Actualmente, muchos sectores de la sociedad ya no siguen estrictamente esta tradición por no identificarse con la práctica religiosa.

“Como todo proceso de evolución cultural, muchas clases sociales no consumen pescado en Semana Santa, por no seguir la tradición católica. Otro grupo, en especial las clases más desposeídas, por no contar con ingresos suficientes para adquirir alimentos del mar, incluyendo el bacalao, que por su alto costo su consumo ha disminuido en Semana Santa”, dice Troncoso.
La elección del pescado no es casual. Al tratarse de un período que coincide con la transición del invierno a la primavera, existe la recomendación de consumir determinadas especies que resultan más seguras para la alimentación. Entre ellas figuran pescados de masa blanca, como el bacalao, el chillo o colorao. “El atún y el mero de profundidad, no del arrecife”, dijo, destacando que otras variedades suelen evitarse durante esta temporada.
En Semana Santa
En la gastronomía de Semana Santa, la forma de preparar el pescado también refleja la diversidad cultural que ha influido en la cocina dominicana. Distintas tradiciones heredadas de los grupos que conformaron la sociedad han marcado estilos de preparación que, más allá del gusto, poseen un trasfondo simbólico e histórico en estas fechas.
Según el especialista, existen diferencias simbólicas en la forma de consumir pescado, según los orígenes culturales. “Los grupos de origen negroide predomina el consumo de pescado al coco, y en los grupos de origen blancoide (de origen canario, libanés, italiano, entre otros) el pescado frito”.
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Cada provincia tiene su plato favorito de pescado, Samaná, San Pedro de Macorís, Monte Cristi, Barahona, en especial, el pescado al coco, por ser lugares con gran influencia de grupos de origen negroide (cocolos y negros libertos de los EE.UU.). El Cibao y Santo Domingo, pescado frito. A escala nacional, el bacalao.
Para el presidente de la Fundación Sabores Dominicanos, las nuevas generaciones no están transformando la gastronomía de Semana Santa, en cuanto a pescado se refiere, por el contrario, sostiene que están perdiendo el hábito del consumo de pescado en esta temporada.
“Razón fundamental, disminución de la influencia de la cultura religiosa y las nuevas influencias gastronómicas, como la comida rápida o chatarra”, asegura.

