Hace una semana que estoy en Madrid, en circunstancias que me permitieron compartir cuatro días con veinte lideresas iberoamericanas, con algunas de las feministas socialistas más representativas que son funcionarias, y con el plus de visitar a mi familia e ir acompañada de mi hija. ¡Tremendo regalo de la vida!
La experiencia del V Encuentro de Mujeres Líderes Iberoamericanas nos ha proporcionado el mejor de los debates entre mujeres que estamos alerta en un mundo con brechas profundas, sobre todo en los temas de género, clase y etnias.
Ha sido agradable ver a mujeres políticas, hoy exitosas y empoderadas, reconocer su trabajo en el proyecto político del PSOE, que coloca a las mujeres en su centralidad, desde la propuesta de una igualdad por la que hombres y mujeres, se la han jugado y han ganado.
Lo más estimulante es saber que estas políticas lograron la complicidad suficiente de sus compañeros y retaron todas las fuerzas, en pronósticos también, planificando y ejecutando por un país más equitativo e igualitario que, aun lejos de la perfección, las sugiere como un modelo de mujeres políticas partidarias para nuestras militantes nacionales.
Con las compañeras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guatemala, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela compartimos la emoción por el valor grande de estas políticas que reconocen la responsabilidad histórica con el colectivo de las españolas, al mantener sus reclamos, integrando a las más jóvenes.
La Ministra de la Igualdad, Bibiana Aído, 32 años de juventud fuerte, hace responsable a su Estado contando las muertes de mujeres, sin esconder datos, porque de eso dependen los planes de prevención para la vida en igualdad, haciendo de España el único país europeo con estadísticas oficiales de feminicidios.
La vicepresidenta primera del Congreso de los Diputados, Teresa Cunillera, recordaba cómo no existe un derecho absoluto, porque sólo hay derechos conflictivos. Ella sigue escuchando a la gente de su pueblito cerca de Barcelona, para saber qué necesita y piensa quien la votó o no, para trabajar por el pueblo.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, nos mostró la mejor cara del poder de las mujeres y también su amor por América Latina, a quien dedica una parte de sus vacaciones cada año, y no para descansar.
El pensamiento de las ventiún mujeres invitadas, se mantuvo en nuestros gobiernos mayoritariamente masculinos y en algunos casos misóginos. En nuestras mujeres políticas desempoderadas para representarnos y en la necesidad de crear esperanza.
