¿Cuándo se solucionará el déficit del servicio eléctrico y la población recibirá energía durante las 24 horas del día? Pensar en esa posibilidad es casi un sueño. En las encuestas no aparece entre los problemas prioritarios de la gente, la cual, durante décadas, ha exhibido conformismo, a tal extremo que los apagones se perciben como normales.
Recibir entre 14 y 16 horas de energía, en los sectores más privilegiados, es una costumbre. Podría decirse que forma parte de la cultura dominicana. Ante esa situación, no creo que ningún gobierno priorice un aspecto sobre el cual la sociedad no muestre quejas ni inquietudes.
Es un asunto de falta de conciencia. Y la falta de conciencia obedece a los bajos niveles educativos de amplios segmentos de la población. Y el presidente Fernández, que es un hombre inteligente, no ha hecho el menor esfuerzo por superar el problema. Todo lo contrario: pasaría a la historia como un sepulturero de la educación.
(Las personas inteligentes tienen un derecho sobre las ignorantes: el derecho de instruirlas, dijo Emerson. Pero el actual presidente evadió su responsabilidad, porque sus prioridades son otras).
Pero en el caso de la energía eléctrica se impone también el individualismo que muestran sectores pudientes, a los que nunca les falta luz, porque disponen de grandes plantas eléctricas. Además, se ha comprobado, entre los poderosos económicos es que más fraudes eléctricos se cometen.
Pertenezco a una generación que nació en un apagón y posiblemente se despida bajo otro apagón. Exceptuando al gobierno de Jorge Blanco, donde las interrupciones eléctricas fueron escasas, todas las administraciones han manejado la problemática eléctrica de forma irresponsable, pese a que se trata de un servicio vital para el desarrollo nacional.
Y las supuestas causas de los apagones eran un círculo vicioso: mantenimiento a varias plantas, falta de combustible, deudas con los generadores, problemas de cobro al usuario. Pero la gente ya no demanda explicación y es el único país en el que se aplaude al llegar la luz después de 8 horas de apagón. ¡Increíble!

