Hipólito y Abinader van a llevar el PRM al Cristo Redentor.-
El Partido Revolucionario Moderno, hijo del último desgajamiento que sufrió su progenitor el PRD, luce muy entusiasmado con sus preparativos para participar en las elecciones generales del 2020, que según sus máximos dirigentes le darán la victoria, pero se trata de un invento sin base, porque sus dos principales líderes, en lugar de convertirse en árbitros de la organización, para resolver sus inevitables disputas internas, lo que han hecho es dividirla en dos mitades, para que Hipólito Mejía y Luis Abinader, la dirijan a su antojo y conveniencia, escogiendo al joven senador por Puerto Plata, José Ignacio Paliza, hombre de la entera confianza de Luis Abinader, como presidente del PRM, mientras Hipólito se decantaba por su hija Carolina Mejía, como secretaria general.
A ellos no les importó que políticos de tanto arraigo, como Andrés Bautista y Jesús Chú Vásquez, ambos exsenadores, el primero por la provincia Espaillat y el segundo por la de María Trinidad Sánchez, donde eran los más destacados y populares dirigentes del PRD hasta que dieron el paso en falso de dejar su más que probada lealtad, para pasarse con su bagaje de años a las filas de futuro incierto del PRM, y su candidato presidencial Luis Abinader, por lo que ambos sufrieron contundentes derrotas a manos del gobernante PLD.
Batista pasó a ocupar la presidencia, y Chú Vásquez la secretaría general del PRM y aspiraban a quedarse en los mismos cargos, pero ambos han quedado sin pito y sin flauta, debido al acuerdo de aposento de Hipólito y Luis para nombrar de dedo a Paliza y Carolina Mejía.
Otro tanto pasó con una luchadora de la talla de Geanilda Vásquez, una de las líderes femenina de más arraigo, batalladora de mil conflictos, con que contaba el PRD, pero se dejó llevar del entusiasmo de Andrés y de Chú, y se pasó al PRM, donde ahora su futuro luce tan incierto como los de sus dos buenos amigos, y tal vez el trío reciba, de dedo, nombramientos de consuelo.
Mientras Hipólito y Luis olvidaron, su condición de árbitros, ya que son sus líderes principales, no se si adrede o de mala fe, para permitir a las bases del PRM, escoger libre y democráticamente los candidatos de sus preferencias, lo contrario ocurre en el PLD, que luce firme y sólido como una roca, tal y como cuando lo fundó el profesor Juan Bosch en diciembre de 1973, sin asomo de fisuras, listo para obtener su quinta victoria consecutiva en el 2020, de las seis elecciones generales que se han celebrado desde el año 2000.

