JEREZ WHISKY
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Sueldos injustos y obras innecesarias
En los pueblos del interior se están originando protestas por cosas simples, como el arreglo de una calle o la limpieza de un barrio o una cañada, mientras los médicos y enfermeras se movilizan en esta capital y Santiago, exigiendo, con toda razón, aumentos salariales.
Apoyamos que se dedique el 4% del Producto Interno Bruto a la Educación Pública básica, pero siempre que el que se dedique a la Salud Pública sea mayor, o es decir, un 5 o un 6%, porque una enfermera debe ganar más que una maestra, un médico especializado, por lo menos el doble que un director de escuela, y un neurocirujano o un cardiólogo, un salario equivalente al de un subsecretario de Salud Pública.
Los pueblos sin educación no avanzan, pero sin salud se mueren, y si nos dan a escoger, francamente preferimos estar vivos iletrados a bajo tierra y muy sabihondos. Por eso el gobierno del presidente Danilo Medina, un mandatario brillante y bien intencionado, no puede dejarse sorprender por peticiones insólitas, como la de construir una autopista desde Santiago a Las Matas de Farfán, habiendo ya otras cuatro carreteras que enlazan el Cibao y el Sur del país, comenzando por la internacional, siguiendo por la de Constanza a San José de Ocoa, Piedra Blanca a Juan Adrián y desde Villa Altagracia a San Cristóbal, que costaría unos 100 mil millones de pesos.
Sin olvidar que no sabemos si debajo de la Cordillera Central, por donde irá la vía, hay depósitos de granito, duros y caros de horodar o masas calcáreas prestas al derrumbe, en un túnel de diez kilómetros de largo, como el que se planifica construir.
Hablar de invertir dos mil 500 millones de dólares en construir una autopista que sería ilegal, pues afectaría los parques nacionales J. Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez, es sencillamente una monstruosidad, cuando ha sido un fiasco el cacareado Plan de Seguridad Ciudadana.
Que no funciona porque en las 35 cárceles que hay en el país el número de presos no debería pasar de 25 mil, Y ahora hay más de 70 mil, por lo que no hay rincón de escalera, pasillo o sanitario donde no duerman cada noche decenas de internos, como se les llama ahora, y no se tocan ni con el pétalo de una rosa Najayo ni La victoria, las dos prisiones mayores, porque las mismas dejan ganancias millonarias mensualmente a los generales y coroneles encargados de ellas.
Mientras un guardia o un policía ganen limpio menos de 5 mil pesos mensuales, pensar que puede haber un buen patrullaje y un excelente servicio de vigilancia barrial, es soñar con cosas imposibles de lograr, por más nombres bonitos que se les pongan.
Y hasta el próximo domingo, con más Jerez y más Whisky.
