JEREZ WHISKY
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Danilo tiene el mando
Gracias a la oportuna intervención del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, quien ha mantenido la excelente iniciativa del fenecido e inolvidable comandante Hugo Chávez, a propósito de la reunión en Caracas de los países integrantes de la asociación de Petrocaribe, mediante la cual la patria del Libertador Simón Bolívar financia a largo plazo y bajos intereses gran parte del consumo de combustibles de la región caribeña, los presidentes de la República Dominicana, Danilo Media, y de Haití, Michel Martelly, resolvieron reanudar las suspendidas negociaciones para resolver las agudas diferencias que separan ambas naciones.
Haití y República Dominicana, como explicaba el fenecido intelectual dominicano y rector de la Universidad de Santo Domingo, Carlos Sánchez y Sánchez, son hermanos siameses, pues comparten un mismo peñón, de un poco más de 75 mil kilómetros de área en el Caribe y están condenados, les guste o no les guste, a vivir juntos por el resto de sus vidas, ya que no es posible dividir la isla en dos partes, lejos una de la otra.
El anuncio hecho por el canciller de Haití de que las conversaciones entre los comisionados de ambos piases, con supervisión internacional comenzarán el próximo 7 de enero, es más que oportuna, pues demuestra a las claras que ambos gobiernos entienden que hay urgencia verdadera en llegar a una solución amistosa y conveniente de las cuestiones que nos separan.
Pero para lograr este resultado, y mi experiencia de casi nueve años como Ministro Consejero de la embajada dominicana en Puerto Príncipe me permite hablar con propiedad del asunto, ambas partes deben mostrar flexibilidad en sus puntos de vida, cediendo en la medida de lo posible, pues la intransigencia sería mala consejera y mantener puntos de vistas inflexibles no conducirían a nada bueno, y por el contrario podrían empeorar la situación.
Sabemos que no es fácil borrar de un golpe y plumazo las profundas diferencias que desde 1844 han mantenido divididos a haitianos y dominicanos, pero la marcha de los acontecimientos, el devenir de la historia, especialmente en los últimos 50 años, después del ajusticiamiento del tirano Trujillo, han ido permitiendo dar un nuevo enfoque a la situación, y hoy más de medio millón de nuestros vecinos conviven y trabajan pacíficamente entre nosotros.
Como dijera el visionario canadiense Marshall MacLuhan, el mundo es hoy una aldea global, y la economía ya no conoce fronteras, pues se ha globalizado.
Apostemos pues a la buena voluntad y razonamiento de los comisionados dominicanos y haitianos, para salir hacia adelante y olvidar viejos agravios.
Y hasta el próximo domingo, con más Jerez y más Whisky.

