Opinión

Engendro constitucional

Engendro constitucional

Siempre sostuve que si la reforma constitucional se hacía desde la actual Asamblea Legislativa y no desde una Asamblea Constituyente participativa, se corría el riesgo de que el resultado fuera peor que la nefasta constitución balaguerista.

El engendro está en marcha, apadrinado por el leonelismo y las dos cúpulas de la partidocracia corrompida y perversa.

En esa Asamblea Revisora se concentra  el bandidaje político aliado a las partes mas corrompidas de los viejos y los nuevos ricos, del generalato, de las cúpulas eclesiásticas y de toda la lumpen-clase dominante-gobernante del país.

Y de ella no podía salir nada que chocara con sus “barrilitos” y “barrilotes”, con sus enormes beneficios del tráfico de exoneraciones de vehículos propios de “Lores ingleses” y multimillonarios estadounidenses, de sus sueldos y dietas exorbitantes, de sus préstamos privilegiados, de sus fundaciones y ONGs fantasmas, de sus negocios soterrados con las mafias empresariales, los carteles de la construcción, los capos de la droga y los saqueadores de la naturaleza.

La corrupción, la impunidad, el capitalismo neoliberal empobrecedor y depredador, la usurpación de las instituciones por pandillas, la concepción de una democracia secuestrada y secuestrable, la continuidad del clientelismo, han venido impregnando el voluminoso articulado de ese nuevo mamotreto al punto de cualquier artículo que se entienda positivo no pasa de ser el perfume con se intenta aplacar el hedor de lo podrido.  Lo nuevo ha sido que es tanta la corrupción acumulada, que no ha habido manera de ocultarla en medio de esos debates: ha estallado con tantas pruebas y evidencias que de hacerse justicia dejaría sin quórum la Asamblea Revisora o ésta tendría que reunirse en Najayo.

Pero de nada valen las pruebas: el robo a granel en barriles, haciendo además de dealers de carros lujosos, se intenta tapar poniendo solo énfasis en el nepotismo descarado.

¿Qué hacer entonces? ¿Reconocer el engendro que brota de ese basurero?

Anticipadamente proclamo que no está en mi ánimo reconocer esa constitución como Constitución de la República. Porque la considero ilegítima y popularmente impugnable y con ella a toda la decadente institucionalidad que habrá de prolongarse con su vigencia.

Este pueblo debe prepararse para darle un corte radical a esa ruta perversa y viciada, generando desde su rebeldía una nueva institucionalidad y una nueva democracia a través de una constituyente popular.

El Nacional

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