Seguimos viendo incongruencias en nuestro adorado país, como profundicé el jueves pasado, y seguimos recibiendo sorpresas con denuncias increíbles de nuevos hechos, algunos me han dolido en el fondo de mi alma. En dicha semana también vi la denuncia del presidente del Colegio de Abogados de que andan tres mil supuestos abogados ejerciendo sin título. ¿Dónde podríamos llegar cuando el mayor ropaje de todo país, que es su Justicia, sea proyectada por estos magnates que denuncia el colega presidente de nuestra clase, donde todo abogado legal es auxiliar de dicha Justicia, como hemos venido tratando, con deseos limpios de que transparentemos la imagen, parecida a Dios, que refleja nuestra Justicia, para llevar el justo veredicto sin amañamientos a todos por igual, sean quienes sean.
Cuando insistí en el pasado era porque sabía cómo veníamos, pero nadie me llamó, ni se interesó como debían haberlo hecho, y más que en nuestro país hay hombres probados que hemos trabajado mucho por la transparencia y la decencia, donde ni la política nos ha contaminado. Por otro lado, siguen los atracos y me consta que muchos no son denunciados a las autoridades. Señor presidente, con todo respeto, debíamos orquestar gobierno, oposición y sectores, un encuentro serio e inteligente, para formular estrategias, formas de prevención y tratamiento para actuaciones que resulten útiles y saludables para evitar más sangre por actuaciones poco tácticas.
Señor presidente, usted es un jefe de Estado trabajador, inteligente y hasta visionario. Consideramos que ya se impone una acción combinada con todas las instituciones, algo parecido a lo que hizo el ex presidente de Colombia, Uribe, con las placas de los motores, que es donde más andan estos atracadores, una respuesta inteligente y efectiva para frenar estos atracos. Hay que aplicar la ley enfrentando a quien sea, sin privilegiar expedientes a quienes estén detrás del sagrado orden del país, y más con casos como el último, donde asesinan tres militares por Los Girasoles. Ya van más de 20 y otros civiles con provocaciones, que hay que investigar si son provocados por interesados caóticos o conspiradores.
Por otro lado, el 98% de los atracos, son cometidas por dos personas que andan en motores. Para sorprender a los atracadores in fraganti, sería más fácil que nuestras autoridades del servicio regular anden también en motores. Esta moda de los atracos se generaliza y hay que pararlo agotando cuanto sea pertinente y juicioso, y seguir trabajando el superior gobierno con optimismo, con entusiasmo y con Dios, porque hay muchas obras en programa y ajustes necesarios y factibles, y usted no puede seguir arriesgando su futuro con permisividades conscientes o inconscientes que pudren inclusive su propio partido.

