Históricamente Colombia ha tenido fama de ser un país con muchos riesgos por sus grupos armados y sus carteles. Sin embargo, hoy parece más fácil caminar por las calles de Colombia que por las de República Dominicana.
Por lo menos eso sentimos al desplazarnos por las calles de Bogotá y Medellín. La presencia de seguridad por todos lados nos hacía sentir sin riesgos, al igual que la presencia constante de gente que sale a disfrutar de sus parques y sus sitios públicos o sencillamente se desplaza a pie. En República Dominicana la gente no camina por sus áreas públicas, excepto en lugares muy específicos y a horas muy específicas. Somos presos del miedo si tenemos que desplazarnos unas cuantas cuadras caminando. Somos esclavos de los carros, las guaguas y el metro. Será por eso que en los últimos años tenemos tantos familiares con cateterismos y otras hierbas aromáticas. Lo único peatonal que tenemos es el Conde, pero no lo usamos porque hay otros lugares más inn como las plazas comerciales. Para mi que viva el Conde Peatonal y que se abran muchas otras calles para caminar. Colombia, en su afán de fomentar el turismo y romper con los prejuicios de la Colombia de los carteles, ha creado políticas de estado y los resultados se notan. El orden se siente de muchas maneras. De todos modos como turistas hay que tomar precauciones. No hay que confiar demasiado.
Las secuelas tienden a durar por muchos años. Estuvimos en Medellín y se nos olvidó la historia de su famoso Cartel. No sentimos el fantasma de Pablo Escobar. Lo que si sentimos fue la presencia de las gordas de Botello en una plaza llena de gente que aprovecha sus calles para llenar su ciudad de vida y no solo de carros contaminantes. Caminamos sin prisa por sus calles peatonales y nos desplazamos hacia sus museos, sus cerros y su pueblito Paisa. Los dominicanos que muy pocas historias de crímenes hemos tenido, hoy somos presos del miedo. Le hemos dejado los sitios públicos a los carros y a los criminales. Si Colombia pudo nosotros podemos. Arriba las políticas para que volvamos a sentir una República Dominicana segura.

