¿Qué Pasa?

Entre cielo y tierra

Entre cielo y tierra

 Todo comenzó con una misa dominical en la Catedral Primada de América, luego un suculento desayuno de mangú encebollado frente al Parque Colón en la famosa cafetería El Conde, donde convergen turistas y asiduos visitantes a disfrutar del paisaje colonial. Allí compartí con la rama masculina de una familia de asiduos visitantes,  que domingo tras domingo se reúnen a darse cariño en una esquina de esta zona histórica.

Bajo la sombra del frondoso árbol de Guayacán de la Arzobispo Meriño con la Calle El Conde, un Conjunto de Perico Ripiao interpretaba merengues que servía de fondo a las conversaciones de los caminantes y los comensales. Eran las 11:00 de la mañana y el parque lucía tranquilo. A las 11:30 comenzaba a tomar movimiento para convertirse en uno de los espacios más dinámicos de la ciudad. Allí es muy típico ver simultáneamente diversos escenarios: En un banco un turista consulta su mapa, en una esquina un grupo juega dominó, en otra la famosa doña de la paletera oferta dulces a los niños y debajo de la estatua de Colón uno que otro enamorado se da cariño.

Luego del copioso desayuno criollo, decidí dar una caminada por La calle El Conde.

Algunas tiendas de souvenirs mantienen sus puertas abiertas los domingos, vendedores ambulantes ofertan sus cuadros y otros artículos para turistas. Imposible hacer una caminata ininterrumpida, algunas escenas distraen, al igual que algunos saludos de otros dominicanos que aun disfrutan ir al Conde, a pesar de los cambios que  experimenta con el tiempo, de los indigentes, de algunos turistas que andan en búsqueda de carne fresca y de los descuidos del ayuntamiento.

El Conde y toda la Zona Colonial sigue teniendo sus asiduos y a algunos los puedo mencionar por sus nombres. Sigue teniendo su público a pesar de todos los atractivos de las nuevas plazas comerciales. También sigue siendo el lugar ideal para las sesiones de fotos para momentos especiales y es sin lugar a dudas de los pocos espacios públicos que tenemos para disfrutar caminando. Aunque resulte anticuado, yo sigo siendo amante de “La zona” y disfruto al máximo lo que muchos denominan “Condear”.

El Nacional

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