¿Qué Pasa?

ENTRE CIELO Y TIERRA

ENTRE CIELO Y TIERRA

Tuve que decirle a mi hija que aunque Sobeida esté brillando como una estrella no es una reina, ni una santa, ni una gran intelectual, ni la protectora de ninguna causa de bien.

Me dio miedo lo que provocara en mi niña de 14 años el fenómeno Sobeida.

Esta mujer se ha dado a conocer por haber sido amante de un delincuente, estar vinculada al narcotráfico y haber sido prófuga de la justicia, pero su figura se está manejando como si se tratara de una reina de belleza, una estrella de cine o un premio nobel. Se sigue cada uno de sus pasos como siguen los paparazis a las figuras de Hollywood. Se resalta su vestimenta, su cartera, su actitud relajada al maquillarse y su espléndida sonrisa mientras conversa amenamente con su compañera de caso.

Qué pensarán los jóvenes. Esa es una buena pregunta.

Me vi en la obligación de conversar sobre el tema con mi hija porque el día que apresaron a José David Figueroa Agosto ella lo supo primero que yo.

Estábamos fuera de la ciudad y ella fue quien me mantuvo al tanto de todo.

Cada cinco minutos me daba un avance de cuando Sobeida se entregó y todo el bombardeo de informaciones que le llegaban por su Black Berry. 

Me asusté cuando me leyó los chistes que le llegaban. Algunos jevitos enviaban mensajes por el BB comentando el nuevo look del condenado a más de 200 años de cárcel y se referían a su amante como una mami.

Me parecían unos chistes muy peligrosos.

Sobeyda le está restando atención a los muertos por dengue y a todas las situaciones que tenemos por resolver. La han convertido en la estrella del escenario dominicano y en un ejemplo para los jóvenes que quieran brillar sin mucho esfuerzo y sin importarle lo que se lleven por el paso.

Ojalá que cada padre hable con sus hijos.

No podemos taparle los ojos para que no vean este gran espectáculo que parece que divierte a todos. Solo nos queda hablarles y orientales. Decirles que las cosas no siempre son como parecen ,  que todo lo que brilla no es oro y a Dios que reparta suerte para que nuestros hijos no se motiven a ser Agostos y Sobeidas. 

El Nacional

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