Estar en New Orleans es la oportunidad de disfrutar de jazz por un tubo, de conocer otra cara de Norteamérica con un ambiente único. Es otro feeling, otro mundo lleno de magia e historia en el que se mezclan varias culturas.
Nuestro recorrido comenzó en el famoso y frecuentado Barrio Francés, donde caminamos por calles peatonales que se llenan de jazz y otros ritmos y expresiones artísticas. Nos maravillamos de su arquitectura de antiguas edificaciones de madera con románticos balcones y nos detuvimos en el mercado para comprarnos unas caretas y otros detalles típicos de su tradicional fiesta de Mardi Gras.
New Orleans está llena de opciones y no solo de jazz. Nuestro recorrido incluyo entre muchas otras cosas, una entrada a la Catedral de San Luis, una mirada al magestuoso sector de Garden District y al District Park y un paseo en barco por el Mississippi.
Igual pudo incluir mucho más, como visitas a los museos que te muestran la influencia que dejaron los pobladores franceses o el período de las plantaciones con sus elementos afroamericanos.
En la noche hay un dinámico ambiente nocturno. Se puede ir al Jazz Preservation Hall a un concierto de puro jazz al estilo New Orleans, o igual ir en la calle Bourbon al Musical Legends Park. Lo mismo se disfruta el jazz en uno de los tantísimos restaurantes y bares con música en vivo.
En esta ciudad del Estado de Luisiana esperamos el año nuevo. Aquello fue una locura. Los turistas invaden las calles vistiendo elementos típicos de Mardi Gras y desde los balcones los lugareños lanzan collares. Cuando el reloj marcó las 12 de la noche, muchos se congregaron frente al Mississippi para disfrutar de un impresionante espectáculo de fuegos artificiales.
Dicen que las cosas han cambiado mucho en New Orleans después del Huracán Katrina. Para mi que lograron muy pronto recuperarse para volver a tener ese ambiente alegre y esa actitud de acogida que tanto atrae a turistas de todo el mundo.

