¡Menos mal que el alcalde de Duvergé, Emil Vólquez, del PLD, devuelve alguna esperanza al rebajarse un 20% de su propio salario para aumentárselo al de los/as empleados/as de limpieza de esa alcaldía, que apenas ganaban 3 mil pesos al mes! Una promesa de campaña, cumplida.
La acción de Vólquez, produjo que los/as demás ediles del PLD, el PRD y el PPC, imitaran la acción y además, decidieran en sesión extraordinaria, autorizar la construcción de dos locales para albergar el Cuerpo de Bomberos y de la Defensa Civil en ese municipio.
Hay que resaltar el gesto y la decisión de pensar como una persona al servicio de la política.
Hay que contárselo a todo el mundo, especialmente a los niños y niñas del país, agregando el estribillo de que también ellos y ellas, pueden pensar en ser un día, militantes partidistas y ocupar funciones en el gobierno para servir al pueblo.
Sobre todo, hay que traer a ese señor a Santiago porque aquí si que hay personas cazando puestos, a cualquier precio y sin vergüenza alguna, políticos y políticas pululan por los pasillos de la alcaldía de nuestra ciudad, tratando de conseguir un puesto, el que sea. ¡Qué pena dan esa gente, reclamando, echando en cara, inventando y serruchando palos a diestra y siniestra, en nombre de una militancia que descompone!
La fuerza del clientelismo es tan grande que las personas militan en los partidos para conseguirse lo suyo de manera fácil y en esas, se acostumbran a no trabajar. Por eso son las mismas caras siempre: antes de ayer en funciones gubernamentales, ayer en el Congreso y hoy, goloseando un puestico en el ayuntamiento, porque son insaciables y porque no se quieren fajar a trabajar. Se acostumbraron a vivir del cuento.
¡No les da vergüenza sustituir a quien sea! El ejemplo de antología es el caso de una profesional, única especialista en su área por todos estos pedazos, que trabajó impecablemente en el ayuntamiento del PRD, el del PRSC y ahora, en el espacio de dos semanas fue destituida y revocada por la fuerza de las protestas y vuelta a destituir para ser reemplazada por alguien que no sabe nada de esas cuentas, pero quiere cobrarlas! (El ejemplo viene a cuento porque toca de cerca al sistema de atención a la violencia de género contra la mujer, establecido en la alcaldía de Santiago desde 1994, sin importar el color de la administración que siempre respetó la necesidad de la experticia requerida).
Los partidos políticos no se respetan. Las dirigencias políticas ya no sirven. Las militancias políticas son codiciosas y no hay quien las pare.
La democracia dominicana es una alucinación. Amén.

