Música en la calle
Paraty, Brasil.- Me sentía como borracha en Brasil sin haber probado su famosa caipiriña ni gota de ningún alcohol. Me embriagó tanta música, tanto arte y ese ambiente tan libre y mágico de aquella ciudad del estado de Río de Janeiro de la que nunca antes oi hablar.
Llegamos a Paraty desde Río, luego que terminara su famoso carnaval. Para mi llegar allí, fue como encontrar una ciudad encantada: Las calles empredadas, la arquitectura colonial, el paisaje, y a cada paso la música de algún artista que nos hacía detener a disfrutar. Había música en vivo en los bares, en los restaurantes y en diferentes espacios de las calles de su centro.
En una sola noche escuchamos Bossa nova, samba, forró y muchos otros ritmos de la música popular brasileña. Pero no solo brasileños, este lugar está lleno de artistas de diferentes nacionalidades que parecen encontrar allí una buena fuente de inspiración y captación de recursos por el turismo.
Por lo general en todo Brasil es muy común disfrutar música en vivo en un buen porcentaje de los restaurantes, pero lo de esta ciudad es impresionante. Cada noche para escoger donde cenar seleccionábamos según la atracción musical que se presentaba en cada restaurante. Fue así que tuvimos la ocasión de disfrutar de interesantes artistas y ritmos de nuestra preferencia.
En Paraty lo ideal es en el día salir a disfrutar de sus diversas islas, sus playas, cascadas, paisajes y su rica vegetación. En la noche el mejor disfrute es en medio del ambiente musical de las empedradas calles de su centro histórico libre de carro.
La zona cuenta con numerosos alambiques en los que se muestra la elaboración artesanal de la materia prima de su famosa caipiriña y la caipiroska. Puede que estar tan cerca del olor de la cachaza también tuviera que ver con la embriguez que allí sentí y que hoy aún siento cuando pienso en Paraty.

