Kiel, Alemania. Fue una diferencia del cielo a la tierra la que vivimos este ano en Europa en tiempos de navidad. Sin teleras, sin puerco asado ni ninguna de las viejas tradiciones culinarias de la Navidad dominicana. De cuando en vez cae muy bien cambiar, darse el permiso de experimentar otras costumbres que nos permiten identificar mejor nuestras raíces.
La noche del 24 la pasamos en una granja en el Norte de Alemania en el seno de una familia nada tradicional. En la mesa una racleta, plato típico de los Alpes que muy bien cae en tiempos de nieve y frio. En la sala una cálida chimenea nos calentaba mientras tomábamos vino caliente y contemplábamos el árbol de pino natural donde colocamos los regalos que luego nos intercambiamos.
Es precisamente en Alemania donde han tenido origen muchas de las costumbres navideñas que hoy son populares en todo el mundo. Los
mercadillos, el árbol de navidad y muchas otras tradiciones que sorprenden, si tomamos en cuenta que este país tiene muy poca práctica cristiana.
Para ellos en general, la navidad es una celebración familiar de recordación las viejas tradiciones que comienza a principios de diciembre con la decoración, los mercadillos y muchas otras ceremonias como la celebración del natalicio de San Nicolás el 6 de diciembre, el calendario y la corona de adviento con el encendido cada domingo de una vela.
Disfrutamos al máximo estas navidades en Alemania, donde llevamos
mas ropa que nunca y logramos entender que las costumbres y las grandes diferencias culturales tienen mucho que ver con el clima. Con un dîa solar de 7 horas fueron los días mas cortos de mi vida y las noches mas largas. Nosotros, a pesar de las bajas temperaturas, paseamos por mercadillos y diferentes pueblitos con calles bellamente decorados con los colores de la Navidad, pero más que todo hicimos vida en la casa, lo que nos permitió estar más cerca de nuestra nueva familia y entender que la felicidad no depende del lugar ni de la gente que nos rodea. La real felicidad está dentro de nosotros mismos y nos acompaña no importa donde estemos.

