Mary Leisy Hernandez
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Con los pies descalzos
Lalibela, Etiopía.- Once veces me quité los zápatos y once veces me los volví a poner, lo mismo hacen todos los que siguen el recorrido para entrar al conjunto de iglesias de Lalibela, un increible lugar del norte africano que me pareció maravilloso conocer por la espiritualidad del ambiente y la actitud de sus fervientes creyentes.
Los sacerdotes también llevan los pies descalzos, polvorientos y se ven en una humilde actitud de oracion que nada tiene que ver con otros sacerdotes que en la mayoría de los casos viven como príncipes. Siempre están allí con sus cruces ortodoxas, prestos para todo el que quiera recibir sus oraciones y bendiciones.
Confieso, que cuando se hablamos de visitar este lugar a mi no me hizo mucha ilusión, ya muchas iglesias góticas, románicas y barrocas había visitado y todas me parecían más o menos lo mismo. Unas más grandes, otras más lujosas, pero todas con características muy similares. Sin embargo, cuando llegué a esta antigua capital de Etiopía todo me pareció distinto: la devoción, los cánticos, el paisaje, todo el ambiente sagrado me hacían sentir en otro mundo.
El conjunto de Las iglesias de Lalibela es algo único. Son 11 templos construídos bajo rocas, una gran maravilla de la arquitectura. Caminar entre una y otra es disfrutar de un particular paisaje. Siempre te encuentras con monjes, con numerosos creyentes vestidos de blanco. Nada que ver con el vaticano, con Notre Dame de París ni con ninguna iglesia cristiana de Europa o América. En estas iglesias no hay tesoros, no hay lujo, solo alfombras llenas de creyentes que se arrodillan y muestran su devoción.
Entre una iglesia y otra hicimos muchas subidas y bajadas, cruzamos por caminos estrechos y túneles oscuros, como si todo el recorrido fuera parte de una penitencia. Impresionante la iglesia Saint George, construcción debajo de una roca con la parte de arriba al mismo nivel del suelo en forma de cruz. Por más que lo pienso se me ha hecho Imposible entender como el hombre le dio forma a estas rocas luego de vaciarlas y como pudo completar todo este conjunto de aspecto irreal. Cosas de Dios.
