Bruselas, Bélgica.- De pronto pensé que estaba en el Teatro Nacional o en cualquier escenario de mi país y que los espectadores eran todos dominicanos, pero no, estaba en un escenario del centro de Europa con gente de diversos países del mundo que disfrutaban de un concierto de música instrumental, en el marco del festival Europalia.
Lo mismo me pasó al ver una exposición pictórica en uno de los salones del Palacio de Bellas Artes de la capital de Bélgica. Me concentré en ver las obras de arte y de pronto se me olvidó que no estaba en Dominicana.
Eran los primeros días de nuestra llegada a Bruselas y coincidieron con la apertura de este festival cultural que tiene una tradición de más de 40 años y está considerado como uno de los más interesantes del mundo.
Por doquier las vallas y otros promociones nos invitaban a disfrutar de las películas, las muestras, las obras de teatro, los conciertos y toda la diversidad de este festival que el fin de semana pasado llegó a su fin y nos dejó con las ganas de seguir haciéndonos sentir como en Dominicana, a pesar de que el idioma es otro y los demás espectadores son desconocidos.
Feliz coincidencia, para alguien que siempre ha tenido como parte de su trabajo el interés por este tipo de actividades.
Fue un regalo de Dios para hacer más ligera nuestra llegada a este país de temperatura fría que en nada se parece a mi patria. Europalia se realiza cada dos años en Bruselas y otros países cercanos. Esta vez fue dedicado a Brasil, lo que nos dio la oportunidad de disfrutar de una cultura muy próxima a la nuestra.
Este Festival fue un banquete con el que sentimos que nos dieron la bienvenida a Europa para decirnos que quien ama el arte y la cultura puede ser feliz en cualquier lugar del mundo que encuentre buenas manifestaciones creativas.

