Vichy, Francia.- La última noche del recién finalizado año la vivimos tranquilos, no hubo fuegos artificiales ni vecinos compitiendo por el volumen de la música. Estuvimos en una comunidad de Vichy, ciudad que fuera capital de Francia en el periodo nazi. Allí, a tres horas y medias de París, alquilamos un hotel por una semana junto a una cincuentena de amigos, en un ambiente apartado y en contacto con la naturaleza.
Mi hija y yo las únicas dominicanas entre el grupo de amigos franceses que ya van a cumplir pronto 30 años con esta tradición de reunirse a finales de diciembre en un lugar alejado del ajetreo de las grandes ciudades. En principio eran pocos: Solo amigos y amigas, luego se agregaron las parejas, más tarde los hijos y ahora también los novios de los hijos.
Fue una experiencia única. Un año nuevo distinto, relajado. Se bailó hasta las cinco de la mañana y la cena fue el resultado de una tarea espontánea y colectiva: Hombres y mujeres se reunieron como cada tarde de esa semana de vacaciones, para disfrutar juntos picando, cociendo, probando y logrando platos y postres como muy bien lo saben hacer los franceses. No había mozos, ni servicio doméstico ni una cabeza de grupo, nada estaba asignado ni establecido y todo funcionaba en perfecta armonía. Todos hacían un poco y así se lograba orden, limpieza y que todos pudieran disfrutar de un ambiente relajado. No me imagino esto en Dominicana, donde los hombres se sientan a esperar que su pareja se lo lleve todo a la mesa e incluso las mujeres de clase media o alta esperan que sea otra de más baja situación económica quien lo haga todo.
En las mañanas los petits desayunos se prolongaban; en las tardes hacíamos caminatas por los campos o pueblitos cercanos para conocer y ejercitarnos y en las noches nos dábamos banquete con las largas cenas a la francesa con aperitivo, entrada, plato fuerte, quesos, postres y tizana incluida junto a interesantes conversaciones. Para completar divertidos juegos colectivos.
Para mí fue la última noche de un año muy especial, un año donde tuve la oportunidad de conocer otras culturas y entender mejor mi propia cultura.

