¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernández

Cultura RD en Brasil
Brasilia, Brasil.- Nueva vez, los paisajes, la música y otros elementos de la cultura de la República Dominicana volvieron a la pantalla grande de la capital de Brasil, gracias a la segunda entrega de la Muestra de Nuevo Cine Dominicano.

La realidad dominicana, con sus mieles y sus hieles, de seguro fue tema de reflexión para el diverso público que por tres días tuvo la oportunidad de conocer lo más reciente del cine de este país caribeño.

La película Carpinteros de José María Cabral abrió la muestra que muy bien organiza La Embajada dominicana en Brasil junto a la Dirección General de cine de República Dominicana. Ver Carpinteros fue conocer una parte importante de la triste realidad dominicana, visitar por dentro las cárceles del país y escuchar las expresiones y palabrotas que se pronuncian en una parte importante de la población.

Carpinteros y toda la muestra de cine dominicano demuestran que lo que se está haciendo en mi país no se limita a un cine complaciente para hacer reír o suspirar. Por lo que percibí, el gobierno no está invirtiendo en el cine para que se hable bonito de su gestión.

Está haciendo posible con su impulso al cine, que se haga buen cine, que se haga un cine alternativo que muestre y denuncie nuestras realidades.

Un cine para pensar, para hacer reaccionar a la gente, una cinematografía que puede mostrar los bellos paisajes de Samaná o Constanza, pero igual, las paupérrimos casas a orillas del río Ozama o la basura que se acumula en gran parte del malecón de Santo Domingo.

Durante los tres días de la muestra me trasladé al gran Cine Brasilia con la intención de conocer un poco sobre el cine de mi país. Los años viviendo lejos no me lo habían permitido. La muestra incluyó producciones y productores que han participado en reconocidos eventos cinematográficos internacionales y eso llena de orgullo a cualquier dominicano.

Entre otras tuvimos la oportunidad de ver a “Noelí en los países” de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas, “A Orillas del mar” de Bladimir Abur, así como cortos y documentales que me dejaron encendido el deseo de seguir conociendo más sobre el buen cine en República Dominicana y me llenaron de optimismo: Los buenos recursos que el país explota a través del cine son inagotables.

El Nacional

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