Brasil, inolvidable Brasil
Brasilia. Brasil. Se acercan los días de nuestra partida del inmenso Brasil, un país en el que nos hemos sentimos bien acogidos durante nuestra estadía de cuatro años y donde construimos agradables historias que difícilmente olvidaremos. Aquí mucho aprendí con la alegría de los brasileños y ese estilo relajado, jovial y siempre animado.
Logré vivir en Brasil como si fuese una brasileña. Disfrutar de sus costumbres, sus tradiciones y las cotidianidades que lo caracterizan como pueblo. Aquí me quité el aspecto de extranjera en eventos tan típicos como el carnaval, las fiestas junínas y actividades propias de diferentes pueblos que visité.
Desde Brasilia viajé por diversos lugares de las diferentes regiones y conseguí disfrutar de paisajes tan diversos como La Amazona, El Pantanal y los Lencoes Maranhenses. Igual caminé por chapadas y dunas. Me bañé en cascadas, en inmensas y paradisíacas playas y agradables ríos. Exploré en grutas y muchos otros recursos naturales característicos de Brasil. Amé cada viaje y amé la oportunidad de conocer a través de cada uno la culinaria, la historia, el arte y la vida de estos hombres, hoy mezcla de indígenas, africanos y europeos.
Difícil decir que fue lo que más me gustó de Brasil. Amé el clima, el verde, la gente y lo musical del país. Me encantó el gran parecido que tiene con mi patria e igual las grandes diferencias que los caracterizan. Aquí hice amigos de diferentes nacionalidades y me animé a incursionar en actividades nuevas para mi como el teatro y la música. Intenté aprender a bailar samba pero fallé en el intento y no me frustro por eso.
Amé danzar a mi manera en los carnavales de Río, Olínda, Recife, Brasilia, ciudades históricos de Minas Gerais entre otras y sobre todo, amé aprender a amar a un país en el que no nací ni crecí. Hasta siempre verde, musical, alegre y amado Brasil.

