¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Bruselas, Bélgica.  Fue un domingo en bicicletas. Primero pedaleamos hasta el Museo del Cincuentenario para disfrutar de una exposición sobre los indios de Brasil, luego estuvimos en el parque y por último pedaleamos por las calles de la capital administrativa de Europa para ir a cenar a uno de sus tantos restaurantes de comida indú.

Mi compañero estrena una nueva bicicleta que será su medio de transporte habitual para ir al trabajo.

Yo uso las bicicletas públicas que puedo tomar y dejar en cualquiera de los estacionamientos de Velo de Bruselas con el uso de una tarjeta de precio simbólico.

Parecería que descendimos de categoría, que salimos de República Dominicana para ser más pobres. Todo depende del cristal con que se mire. En mi país usábamos vehículos todo terreno, como casi todos los dominicanos de clase media alta. Es el hábito. Un asunto cultural.

Pero resulta que las cosas son muy distintas en Europa. Acá se incentiva el uso del transporte colectivo o la bicicleta y esto nada tiene que ver con clases sociales.

Es un asunto de conciencia nacional para cuidar el medio ambiente y hacer la vida más práctica, con ahorro de combustible, menos tapones y menos dificultades para parquear.

Están dadas las condiciones para que cualquier funcionario de alto rango se vea en el metro o en bicicleta con corbata y elegante traje incluido.

Es una escena muy típica en la capital de Dinamarca, en París. Amstendan y otras importantes ciudades del viejo mundo.

Me encantaría ver un día la misma escena en República Dominicana. Buena oportunidad de ahorrar mucho combustible y propiciar más equidad.

A mí algo me cambió. Ahora veo las cosas distintas.

Me siento cómoda, saludable, segura y feliz a pesar de haber cambiado de jeepeta a bicicleta.

El Nacional

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