Puerto Príncipe, Haití.- Fuimos al país de al lado por tierra, de camino una paradita por atractivos lugares del sur de República Dominicana para ver los balnearios, los cocodrilos del Lago de Hatillo y otros atractivos del trayecto hasta la frontera haitiana.
La frontera siempre con mucha gente, al igual que casi todos los pueblos de Haití. Nuestra primera parada fue en las montañas de esta media isla en los alrededores de Petionville, donde disfrutamos del tropical paisaje en una
de las áreas que conservan su esplendor. Aun hay mucho verde en Haití, a pesar de sus problemas de deforestación.
En la mañana bajamos de los altos de Puerto Principe y nos sorprendimos de las mansiones de este país de grandes diferencias sociales, luego visitamos lo que a nuestro juicio es lo más atractivo de la capital haitiana: sus grandes galerías de arte, sus tiendas de artesanía y su Museo Nacional.
Cruzamos por su Palacio Nacional destruido por el Terremoto del 2010 y vimos las plazas que hasta hace poco estaban obstruidas por tiendas de campana para afectados.
Al día siguiente partimos al interior del país, pasamos por varios pueblos y nos detuvimos donde se encuentra la más vieja iglesia de la isla, luego, llegamos a Cabo Haitiano, después de hacer un trayecto de brincos por una tortuosa y a la vez agradable carretera. Tortuosa por el estado de la vía y agradable por el verdor de sus paisajes.
En los alrededores de Cabo Haitiano visitamos el Palacio de Sans Souciy la majestuosa Citadela, que permiten conocer importantes datos de su historia. Disfrutamos del Malecón de esta conocida ciudad haitiana mientras descubríamos la gastronomía.
Disfrutamos de mucho, de las playas y esos paisajes callejeros tan típicos de Haití. Al final nos sobraron ganas de descubrir mucho más de este país que pocos dominicanos se interesan en conocer.

