Volvió Juanita a su gente y a su pueblo y ahora no esperó que fuera navidad. Volvió en verano para poder aprovechar más las playas y los paisajes de su patria. Esta vez al igual que ella vinieron los tíos, los primos, los sobrinos y un numeroso grupo de dominicanos de su familia que también viven en el exterior.
El fenómeno de la vuelta de este famoso personaje que siempre vuelve con su maleta cargada de lejanía, es un fenómeno a estudiar, gracias al dinamismo que provoca en diversos sentidos. Ahora que yo también soy Juanita puedo contar con detalles la emoción que provoco y me provocan estos retornos.
Cada familia dominicana tiene su Juanita por no decir sus Juanitas y sus Juanitos. En el caso de mi familia, este año el retorno fue más numeroso que de costumbre y se aprovechó la ocasión para un encuentro que dio la oportunidad de que los más jóvenes vieran por primera vez a algunos familiares que no son tan asiduos como la Juanita que evoca Milly Quezada. También fue la ocasión para que los más adultos tuvieran la oportunidad de conocer los nuevos frutos de su familia.
La iniciativa del maravillo encuentro fue de la familia Hernández Collado, que reunió un domingo de verano en su jardín, a familiares que viven en Estados Unidos, Europa y otras latitudes. Entre ellos algunos que como Juanita cada año retornan y otros que pocas veces pueden volver por diversas circunstancias.
Se de muchas otras familias que aprovechen estos retornos para reunirse y hacer paseos en familia por los distintos destinos que ofrece Dominicana. Esta vez también lo hicimos nosotros al organizar entre otras cosas, un fin de semana en la playa.
Ver volver a Juanita es muy distinto a volver como Juanita. En mi caso, se volteó la carta. En Verano, en Navidad o en cualquier época del año siempre es emocionante volver a su gente y sus recuerdos.

