BRUSELAS, Bélgica.- Los peatones y los ciclistas fueron ayer los únicos dueños de las amplias calles de la capital administrativa de Europa, gracias a la ya tradicional celebración del día sin vehículo de motor.
Parecía que nadie estaba dispuesto a quedarse en casa. La gente salió en familia, en pareja, sola o entre grupos de amigos a disfrutar de las calles sin bocinas, sin frenazos y sin contaminación. Parece que le sabe a gloria a los residentes en Bruselas, la prohibición de cerrar estrictamente la circulación de vehículos privados por un día, con el propósito de crear conciencia sobre la dependencia de nuestros carros e incentivar en la gente el uso de bicicleta, de transporte colectivo y otros medios alternativos.
La actividad nada tiene que ver con grupos medioambientalistas, tampoco con protestas por alzas de combustible. Es una jornada que organizan las autoridades de Bruselas y que el pueblo apoya y aprovecha consciente. Es una jornada muy bien organizada que lleva más de 10 años celebrándose.
Se enmarca en la Semana Europea de la Movilidad.
Solo se permite la circulación en las vías rápidas periféricas y en la ciudad solo a emergencias y a vehículos previamente autorizados a una velocidad limitada a menos de 30 kilómetros por hora.
Disfrutamos al máximo de este día. Toda la ciudad parecía un gran escenario y en muchas plazas y parques se celebraban picnics, mercados y diversas actividades lúdicas y culturales. Frente al palacio real se celebró un gran día campestre con presentaciones artísticas, degustaciones, venta de productos orgánicos y eventos que incentivan a la alimentación saludable.
Las bicicletas públicas no dieron abasto. Todos querían una, incluyéndonos a nosotros que vimos cara de alegría en toda esta gente que salió a ejercitarse y a disfrutar de esta actividad que cada Septiembre los niños y adultos esperan con ansias, para vivir la aventura de por lo menos una vez al año pasearse por medio de la calle sin obstáculos.

